aq
y caminé hacia la oficina con una sola cosa en mente: de
mi cara cuando le mencioné que varios empleados llegaban tard
abía dicho, con esa sonrisa molesta que me dejaba con
idido tomarme el
en s
punto, antes que nadie, y me acom
o iba a ser un
un espía e
un bolígrafo que había robado del escritorio de Ramiro (por alguna razón
nzaba la
on una vista perfecta de la entrada. Saqué la libreta, abrí la tapa y escribí e
ción T
í, e
0 a
dad, fue la primera en aparecer, con una taza de café en la mano y la cara
ndo café como si no hub
5 a
ntas llegó juntos, riéndose y comen
ot
tenciales saboteador
tiempo, muchos de ellos parecían demasiado relajado
0 a
aban de un lado al otro, buscando cualquier señal de mal comportamiento. Fue entonces cuando llegó Ramiro
almadita en la espalda que, si fuera m
, donde se acomodó con una faci
ro con exceso de conf
5 a
aban, pero algunos tenían esa energía de "estoy aquí solo porque me pagan". Y justo cuando estaba
el re
cinco min
izaba hacia su escritorio con la misma actitud tranq
tarde fuera algo perfectamente normal para
uevo y anoté con una
sible espía... ¿O simpleme
cribía que no me di cuenta de que F
guntó, su voz demasi
disimular la libreta, pero ya era dem
pleados? -preguntó,
golpe y la metí en e
nar profesional. -Estoy... observando. Vigilan
as en la oficina levantaron la vista. Me sentí como un idiota, pe
dome una palmada en el hombro.
fruncido mientras
ro si nadie más se estaba encargando de descubrir
r la libreta
tarde dos días seguidos. Y ahora que la observaba con más atención, me di cuenta de que no solo llegaba tard
0 a
alles. Nadie era inocente en mi lista. Estaba claro que alg
ueño detalle. Y aunque no quería admitirlo, había algo en ella
estigación", yo no pensaba tomarlo a la ligera. Después de todo, alguien esta
incipal sospechosa. Además, me inquietaba su habilidad para actuar como si nada le afectara. Mientras los demás
15
ervé de reojo mientras ella revisaba unos papeles. No había hecho comentarios sobre
anquila después de llegar
a, convencido de q
de su escritorio, sacó algo pequeño y lo
adelante, inten
lté el aire que habí
bando de comida
contabilidad estaba parada frente a mí, con una carpeta
e, demasia
ño, desconcertada p
mirando hacia la libreta como si
trás, tratando de
abajo -respondí, con una
in entender qué estaba pasando, y
ía permitir que los emplea
a ser más
dor para asegurarme de que nadie estuviera
cámaras ocultas, micrófonos peq
palabra "discreto" varias veces, porque obv
o. Felipe se reiría de mí, y Camila seguramente haría algún co
olpe suave, satisfecho con mi plan
ón de infiltració
as adecuadas. Tal vez una de esas gafas con cámaras
espía necesitab
e-espía que has visto -murmuré para mí