aq
prano en el nue
los muebles fríos, como si todo lo que había traído con
tarme de la cama. La noche anterio
go con los empleados, asegurándome que sería u
aquín, vístete más ca
o h
ada que gritara "CEO". Me sentía fuera de lugar
nada salió co
os asquerosos sin ninguna vergüenza, y lo peor era que varias de ellas p
comod
me halagara, pero la situación me hacía sentir fuera de lugar. Como si estuviera
lo más rápido posible. Me fui temprano, cansado de fingir que todo estaba bien, mientr
a la oficina, decidí que l
aba con pequeños gestos, podría aprender algo de esta maldita experiencia. Coloc
é esperando. M
00
risas forzadas y otros con las caras de cansancio
pero a ninguno le presté demasiada atención. M
nzaron a moverse de un lado a otro, como si mi cuerpo estuv
ente
0 a
ndo no mirar el reloj cada cinco segundos, pero el maldito t
ina con su sonrisa de siempre y me lanzó una mirada cómpl
é igno
0 a
de la oficina se abr
denado. Estaba claramente apurada, pero no mostró signos de arrepentimiento o culpa
ncendió en mí
s tarde. ¿Quién
é, el esfuerzo por seguir el maldito plan de Felipe,
irmes y rápidos. Sentía cómo el enfado se acumulaba en mi pecho, pe
vizar mi tono. Directo, como era habitual en
un ligero destello de indiferencia. No pareció afectada por mi tono ni por
dándose en la silla mientras iniciaba sesión en su co
cunstancia, habría entendido. Pero no hoy, no cuando yo estaba intent
ándome de brazos. Sentía mis músculos t
do a alguien que no comprendía del todo. Luego volvió a
iento. Pero no te preocu
que no era solo cuestión de que ella llegara tarde, sino de la
e yo no podía decir nada. No era el CEO a
ía seguir presionando. Estaba frustrado, enojado... y lo peor de todo es que había algo en
¿por qué no mejor me traes un caf
e que dejaba pasar este tipo de comentarios en ese tono, pero, en esta situa
na de café. No dije nada, no valía la pena
está acostumbrado a hacer tareas tan... triviales. Se lo entregué antes
ujé la puerta con más fuerza
lar -solté, sin
scritorio, relajado, con esa eterna sonrisa
de entrar -dijo, sin molestarse en levantar la vist
gundo, intentando procesar
s de entrar.
aquí estaba, siendo reprendido
, con un tono burlón que me decía
ta de golpe. Me quedé parado frente a la puerta, mirando la madera como si de al
atrás. Respiré hondo, g
pe, su voz carga
evo. Entré, esta vez
l café? -preguntó
o máximo. Avancé hacia él, apoyé las manos sobre su esc
s -le solté, cansado de
silla, cruzando los brazos sobr
e? -dijo, todavía disfru
oco más, inclin
tarde al trabajo? -le pregunté,
staba tomando en serio o no. Finalmente, soltó una pequeña
arde -respondió, encogiéndose de hombros,
o cómo la rabia volví
n la entrada? -pregunté, dejand
inándose hacia adelante con los
, como si la idea fuera absurda. -Jo
cómo el cansancio comenzab
as y no poder hacer nada al respecto. Había aceptado el reto de Felipe, habí
nar razonable. -No puedo estar aquí solo para que te r
rgo segundo, su sonrisa
o que todo esto tiene un propósito. Pero necesitas aguantar u
espirando hondo para co
tra
olo si sigues en tu papel de