img Un CEO en apuros  /  Capítulo 7 De pasante a detective | 63.64%
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Historia

Capítulo 7 De pasante a detective

Palabras:1563    |    Actualizado en: 04/04/2025

aq

prano en el nue

los muebles fríos, como si todo lo que había traído con

tarme de la cama. La noche anterio

go con los empleados, asegurándome que sería u

aquín, vístete más ca

o h

ada que gritara "CEO". Me sentía fuera de lugar

nada salió co

os asquerosos sin ninguna vergüenza, y lo peor era que varias de ellas p

comod

me halagara, pero la situación me hacía sentir fuera de lugar. Como si estuviera

lo más rápido posible. Me fui temprano, cansado de fingir que todo estaba bien, mientr

a la oficina, decidí que l

aba con pequeños gestos, podría aprender algo de esta maldita experiencia. Coloc

é esperando. M

00

risas forzadas y otros con las caras de cansancio

pero a ninguno le presté demasiada atención. M

nzaron a moverse de un lado a otro, como si mi cuerpo estuv

ente

0 a

ndo no mirar el reloj cada cinco segundos, pero el maldito t

ina con su sonrisa de siempre y me lanzó una mirada cómpl

é igno

0 a

de la oficina se abr

denado. Estaba claramente apurada, pero no mostró signos de arrepentimiento o culpa

ncendió en mí

s tarde. ¿Quién

é, el esfuerzo por seguir el maldito plan de Felipe,

irmes y rápidos. Sentía cómo el enfado se acumulaba en mi pecho, pe

vizar mi tono. Directo, como era habitual en

un ligero destello de indiferencia. No pareció afectada por mi tono ni por

dándose en la silla mientras iniciaba sesión en su co

cunstancia, habría entendido. Pero no hoy, no cuando yo estaba intent

ándome de brazos. Sentía mis músculos t

do a alguien que no comprendía del todo. Luego volvió a

iento. Pero no te preocu

que no era solo cuestión de que ella llegara tarde, sino de la

e yo no podía decir nada. No era el CEO a

ía seguir presionando. Estaba frustrado, enojado... y lo peor de todo es que había algo en

¿por qué no mejor me traes un caf

e que dejaba pasar este tipo de comentarios en ese tono, pero, en esta situa

na de café. No dije nada, no valía la pena

está acostumbrado a hacer tareas tan... triviales. Se lo entregué antes

ujé la puerta con más fuerza

lar -solté, sin

scritorio, relajado, con esa eterna sonrisa

de entrar -dijo, sin molestarse en levantar la vist

gundo, intentando procesar

s de entrar.

aquí estaba, siendo reprendido

, con un tono burlón que me decía

ta de golpe. Me quedé parado frente a la puerta, mirando la madera como si de al

atrás. Respiré hondo, g

pe, su voz carga

evo. Entré, esta vez

l café? -preguntó

o máximo. Avancé hacia él, apoyé las manos sobre su esc

s -le solté, cansado de

silla, cruzando los brazos sobr

e? -dijo, todavía disfru

oco más, inclin

tarde al trabajo? -le pregunté,

staba tomando en serio o no. Finalmente, soltó una pequeña

arde -respondió, encogiéndose de hombros,

o cómo la rabia volví

n la entrada? -pregunté, dejand

inándose hacia adelante con los

, como si la idea fuera absurda. -Jo

cómo el cansancio comenzab

as y no poder hacer nada al respecto. Había aceptado el reto de Felipe, habí

nar razonable. -No puedo estar aquí solo para que te r

rgo segundo, su sonrisa

o que todo esto tiene un propósito. Pero necesitas aguantar u

espirando hondo para co

tra

olo si sigues en tu papel de

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