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unido en una esquina de la of
. Me incliné sobre mi escritorio, apuntando mi
odía hacer eso, que el jefe lo n
como algo sospechoso. Estaban
en la
ión. Hablan en códigos. Posi
asó por mi lado con su habitual arrog
tomando notas im
mentario. Le devolví una sonrisa fal
ree que todo es una broma. El tr
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n de sus sillas y comenzaban a prepararse para salir a comer. Para entonc
ro yo no me moví de mi puesto. Almorzar era
antado. La vi escribir algo en su computadora,
a la salida. Ya estaba a punto de anotar algo más sobre ella cu
, su tono cargado de curiosidad, m
reta de golp
s cosas para mi trabajo -respo
luego sonrió, como si hubiera desc
-preguntó, cruzándose de b
to, evaluando
un idiota, o podía decir la v
un poco
os... -empecé, pero ella soltó
e hacía sentir menos tenso,
, todavía riendo. -¿Y qué h
de lo que acababa de decir. Y antes de que pudiera rea
cosq
do una risa inesperada cuando
había hecho cosquillas. Me moví en la si
tracción para estirar la mano y ar
había apartado, dando un par de pasos hacia atrás mi
entras pasaba rápidamente las páginas. Mis anota
o suficientemente rápido. Ella ya
de llegar tarde. Posible agente doble" -leyó
tras extendía la mano para recuperar la libreta, pero e
on una sonrisa amplia. -¿Así que eres un espía en
lo peor es que lo hacía de una manera tan divertida que, aunque quería recuperar m
pe... -dije, aunque estaba claro
o las páginas con rapidez,
-Camila casi se doblaba de la risa mientras me lanzaba una mirada
me esquivó con agilidad, so
ar, -dámela antes de que leas alg
, en un gesto sorprendente, dejó caer la libreta suavemente
-dijo con una risa final, lanzándome una mirada
al fin recuperé la libreta, me senté
as -dijo, secándose una lágrima de la risa mientras se apoyaba en el borde de
o fueras tan buena para robar libretas -res
casi curiosa. Se quedó en silencio por un segundo, como si estuviera
sa, Joaquín. Me ha
o por el cambio en su tono. La sonrisa seguía
í, sin saber muy
io y me lanzó una última mira
ijo, con una sonrisa que vol
mantenerla un poco más allí conmigo,
ndo si debía contestar en serio o seguir con el juego.
neo, pero no te preocupes, siempre cumplo con mi trabajo -dijo, antes
fuera algo así. La había juzgado mal desde el pri
ente, asintiendo. -No v
alida. Me quedé mirándola mientras se iba, sabiendo que tal vez
a silla, soltan
arde eran traidores. Pero eso no significaba qu
ambién los estaba conociendo, a ellos y a m
la era un misterio mucho más inte
eta una vez
ero tiene buena excusa.