img Un CEO en apuros  /  Capítulo 3 Un juego | 27.27%
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Historia

Capítulo 3 Un juego

Palabras:1673    |    Actualizado en: 04/04/2025

aq

icio con la mente en

as un par de horas de sueño, mis pies me g

ir los problemas de la sucursal y empezar a ver co

uería pasar desapercibido por ahora, observar, entender

lo cuando, de repente, t

impacto primero en el pecho, como un ch

losión de caos. Miré hacia abajo, a la persona contra la que había

dijo rápidamente, su voz

segundos, me quedé allí, inmóvil, mirando cómo sus m

edaron clavado

por lo general, estaría ya de camino

me había chocado conmigo; a esas alturas, eso ya no imp

ndo levantó la mirada por un momento, sus ojos

e empujaba a hacerlo. Solo la observé por unos segundos más,

s, el cuerpo rígido, manteniendo esa fa

una mirada que, al principio, parecía algo avergonzada, pero lue

ñor fuerte y silencioso, ¿eh? Bueno, un "perdón" habría si

é quiet

un comentario cortante o simplemente ignorado a la persona, su r

e una manera que no esperaba. Parec

qué decir o porque, en ese momento, me di c

siado tiempo observando a alguien que ni

n" en otro idioma, pero sin pronunciarlo. Noté su sorpresa, y cómo su ceja se arqueaba

acia la oficina de Felipe. Cada paso que daba, s

pensando. No era común que alguien me hablara así. Y eso me gustó. Por primera vez en mucho t

más fuerza de la necesaria. Lo encontré sentado, con

a preocupación en la vida. No parecía haber notado el desastre

ina y ese toque de ironía en mi cabeza, pero

dejándola sobre una silla. -Y me parece que

stico de mi parte, pero en mi mente seguía girando esa imagen de la chica del pasillo, su ceja l

Había venido aquí por un motivo,

le pregunté, mientras to

do a ese choque fortuito, a esos segundos de confusión que, por

es aún sobre el escritorio y las manos cruzadas

o, el cansancio acumulado y, para colmo, el choque con aquella chica que no me ha

so a Felipe n

e siempre anticipaba algún tipo de es

un resorte de energía que parecía inagotable en él. Me hizo un gesto p

gunté, con el ceño fruncido y una sospe

a esa expresión, no podí

ondió, sin volverse a mirarme, mientras me g

o para qui

mas. Había venido aquí a solucionar un desastre,

a nosotros, un par de empleados, cada uno concentrado en s

fondo. Estaba inclinada sobre unos papeles, completamente ajena a l

mbién estaba e

Justo lo q

la sala, llamando la atención de todos. Noté cómo las cabezas se gir

nsé, pero claro, con

mportante. -Quiero presentarles al nuevo empleado que se nos une hoy. Este es... -Felipe hizo una pausa dramá

mis músculos se tensaban de inmediato. ¿Pasan

laramente, no iba a dejar que eso pasara sin más, escuché una

del pasillo, con una sonrisa entre burl

dijo, con un toque de sarcasmo que, para

l mundo. Y, como era de esperar, los demás empleados se sumaron a la risa, creando una especie de co

ndome una palmada en la espalda como si es

ndo a Felipe y luego a ella, sin saber si

tensaba mientras trataba

ar con esa broma de inmediato y poner orden, pero... algo me detuvo. La ri

o, y los empleados

a siendo presentado como pasante. Y no solo eso, estaba siendo ridiculizado, y p

tó alguien más desde el fondo de la sala,

e siempre tenía cuando conseguía meterse e

rtido -me susurró. -

que no estaba en el humor para sus to

zos, con los papeles ya organizados sobre el escritorio

o una punzada en el estómago que no

entando ocultar mi frustración mientras la mira

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