img Un CEO en apuros  /  Capítulo 4 El café | 36.36%
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Historia

Capítulo 4 El café

Palabras:1376    |    Actualizado en: 04/04/2025

mi

ada en los papeles frente a mí, pero la verdad es que no

rme topado con Joaquín, el nuevo pasante que

principio me irritaba, pero al mismo tiempo, no podía sacarlo de mi ca

que realmente tenía que hacer. Pero justo en ese momento, escu

, con una mezcla de

uerer al mismo tiempo, siempre echando relajo, pero

lando con Ramiro, y ya se me e

mi

lanzando alguna mirada sugestiva o soltando comentarios que hacían que mi piel se erizara,

sé mientras lo

elipe me pidió que, como encargado de sección, haga las presentaciones. Tenemos un nuevo com

antes de que Ramiro pudiera empezar con su formalidad, decidí lanzarle a Jo

arse por lo de antes... -dije con una sonrisa sarcásti

imperceptible pero lo suficientemente clara como pa

evenida, y de repente no estaba tan segura de s

ntí una especie de corriente pasar entre nosotros. Me quedé mirándolo un

gundo más de lo debido y, con su típica actitud de "sé

as sobre las relaciones entre colegas, ¿no? -dijo con una

ando la mano de Joaquín

amiro -dije, frunciendo

ó para seguir con las presentaciones, dándole una palmada a Joaq

lo que acababa de pasar. Volví a centrarme en los papeles, pero noté q

é en la silla y, sin pensar demasiado, le

e con el tono más casual que pude, per

decirme que no. Pero entonces, algo en su expresión cambió. Su

a de resignación y humor. -Despu

nque intenté no darle mucha importancia, no p

todo esto me estaba empezand

és, sosteniendo el café en una ma

su rostro, como si lo que acababa de hacer no le im

él aceptaría tan fácilmente ser mandado

casi juguetona, una que escondía mis verdaderos pensamientos. Porque la v

dome el vaso a los lab

r me envolvió la boca, despertándome un poco más después

zos, su cuerpo relajado, pero su mirada fija en mí. Tenía esa expresión de estar

tó, su voz sonaba tranquila,

bebía un poco más. Podría haberle dicho que no,

ería dive

montañas de documentos que siempre me tocaba manejar. A decir verdad, no ha

tendí. Él los miró un segundo, luego me miró a mí

quitarme la sonrisa de la cara mientras volvía a g

se enfocaron en los papeles que ahora sostenía en sus m

as? -preguntó, levantando la m

ole otro sorbo al café sin

preocupado. -Los jefes son un poco

Alzó una ceja, frustrado, pero sin decir nada más. En su cabeza, seguro est

ono más bajo y con una lige

a inocente, recostándome en la sill

buscando alguna pista de que todo esto era una broma. Finalment

cto -m

o. Lo seguí con la mirada mientras se alejaba, y aunque traté de mantener mi rostro seri

ahora haciendo copia

ción, sentí una chispa de curiosida

a. La manera en que caminaba, la forma en que me mira

z me quedé mirando hacia la ventana,

bía gato encerrado, y que tal

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