img Un CEO en apuros  /  Capítulo 6 Nada en la vida es fácil | 54.55%
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Historia

Capítulo 6 Nada en la vida es fácil

Palabras:1683    |    Actualizado en: 04/04/2025

mi

l bolso, lista para salir de la

Joaquín, que seguía rondando por mi cabeza más de lo que

después del desastre del desayuno,

una presencia incómoda detrás de mí; Ramir

sa que siempre me daba escalofríos. El tipo no conocía los lí

aba cuando quería algo, -vamos a tomarnos unos tragos con los m

idea de compartir una mesa con Ramiro, de tener que aguantarlo co

hacer -respondí, intentando sonar simpática

anta distancia entre él

de pies a cabeza, como si no fuera más que otro de sus "proyectos pendientes". Cuando v

de lo necesario, y antes de que pudiera

e los buenos. Me tensé, deseando apartarme, pero él a

asarías bien... -susurró, su al

si mi piel se hubiera puesto rígida de puro rechazo. No pod

na en medio de la oficina. Con todos los empleados todavía ahí, prefería

, y con un movimiento brusco

con un tono mucho má

uerta, sintiendo cómo el aire pesado de la oficina se me pegaba

ión de segundos, mi corazón todaví

ahí, agarrando el volante con fuerza. Qué asco. No quería pensar e

pena que te estreses más.

menos de quince minutos, sintiendo que cada metro qu

, viendo la tele, y Nathan estaba tirado en el suelo con un libro de ciencias en las manos. Sus

sonrisa mientras caminaba hacia la

ucho entusiasmo, sin apart

a cenar? -pr

era salvar el día. Encontré algunos ingredientes que, con

ndo todo, y sentí una punzada de culpa. Ellos merecían algo mejor, y aunque

entras sacaba algunos ingredientes.

bía despegado la vista de la tele, son

o -dijo con u

cocina con más energía de la que esperab

la cocina, me di cuenta de que, por primera vez en

a en la oficina, pero aquí, en la casa,

n caras de felicidad cuando vieron los platos. Sentí una calidez en el pec

té mientras comenzábamos a comer,

blar. Nunca podía guarda

con una sonrisa traviesa que ya me hací

i sobrina, quien jugaba con el suyo de forma distraí

e nombre me sonaba demasiado. No era el primer chico que le mandaba algo, y po

é, alzando una ceja.

eza, esa sonrisa t

normal del mundo. -Me la dejó en la mochi

ndo de no reac

tiempo se le escapaba entre los dedos y cr

ían los chicos, pero eso no hací

nada raro, ¿eh? -respondí, intentando sonar relajada, aunque por

os, sonriendo como si y

upes, tía. T

a oportunidad para cambiar de tema, como siempre lo hacía

brillando de emoción. A Nathan le encantaba contarme sus logros, sobre t

? -pregunté, dándol

adelante, como si estuviera a punto de con

eron para la próxima competencia. Voy a representar al colegio -dijo con

cía mucho no le veía. Era increíble cómo había crecid

respondí, sinceramente emocion

r afectado, pero yo lo conocía. Sabía que mis p

s veía a los dos, Amy y Nathan, y no podía e

u madre, les había dejado un vacío inmens

esos momentos, parecía que todo estaba bien, como si

seguía ahí, en cada rincón de nuestra vida, en c

do como una madre para mí también. Ambas habíamos crecido ju

ía ido, dejándome a cargo de sus hijos, y aunque no me arrepentía ni un segun

a prepararse para dormir. Ellos se fueron a sus habitaciones, todavía conversa

de vino, sirvié

uido, pero hoy

é. Lo sabía. Pero algunos días,

co. Miré hacia afuera, viendo las luces de las casas vecinas enc

que todos a mi alrededor avanzaban mientr

habían seguido adelante a pesar de todo, y m

r, por ellos, y

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