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Historia

Capítulo 2 Otro ejecutivo arrogante

Palabras:1611    |    Actualizado en: 04/04/2025

mi

da por el sonido del despertador

, como si no hubiera dormido en absoluto. Miré el reloj en la m

a de la cama, casi tropezando con

la escuela, y yo, por supues

s me ponía una camiseta cualqu

nada, excepto para co

Lo encontré aún en la cama, enredado e

las hojas manchadas de tinta y dibujos torpes que habíamos terminado juntos has

o suave, aunque mi urgencia se hací

los ojos del todo, y se dio la vuel

ura. Se había quedado hasta tarde anoche trabajando e

perdido algo de confianza. Y yo, su tía de repente convertida en

a la basura. Vamos, hoy entregas ese proyecto, ¿rec

os y asintió, aunque sin muchas ganas. A

la sala, esperando encontrar a Amy li

n una expresión concentrada. Un olor quemado ya flotaba en el aire, mezc

ando los pies, y sin dudarlo lanzó el

-dijo con una risita, tapán

n poco. Amy lo miró de reojo, entre ofendida y frustrada, y

dejándose caer en una silla, dejando la sartén en e

rtían el corazón, sobre todo porque sabía que estaba intentando hacer más de lo qu

rápido de la muñeca. -Hoy no hay tiempo para cocinar. Desayunamos algo en el auto, ¿te pare

ceptó las barritas sin decir nada. Sus ojos me recordaban tanto a

di un suave apretón en el

je, tratando de sonar convincente aunque p

tenerme fuerte, aunque la carga a veces

la silla y caminando hacia su habitación, to

-grité detrás de ella, ya con

la mesa, con su mochila aún abierta y los papeles sobresaliendo de el

vale? Zapatos. Y

algo más despierto ahora, y

orde del fregadero, dejando que la frialdad del mármol me diera un

de carreras, de tratar d

ellos, de Nathan y Amy. Y aunque daría lo que fuera por mantenerlos a salvo y hacer qu

enderezarme. No había tiemp

ya! -grité mientras reco

bamos en el auto, casi tropezándonos los

. Amy y Nathan se lanzaron las mochilas al hombro, todavía masticando las

ndo sonar animada, aunque por dentro aún

athan con una sonrisa travies

siempre más seria, bajando del auto

l colegio mientras yo me apresura

que otro día más llegaría tarde a la oficina. Apreté las manos sobre el

Mi mente seguía corriendo a mil por hora: los pendientes que ten

ubiera un segundo para mí misma. Apenas podía recordar la

icina, estacioné como pude y

mbro y agarrando los papeles que te

oficina y entré casi a toda velo

nas levanté la vista y seguí c

eco, y todo lo que llevaba en las manos; los papeles del informe, la carpeta con do

dome para levantar todo, sintiendo mis mejillas ar

e observaba desde su altura, y por alguna razón, su silencio me molestó más

oco mientras juntaba los

unos ojos verdes oscuros que me miraban con

perando algún tipo de respuesta, pero él seguía allí, i

r todo a su alrededor. Su expresión era fría, como si el pequeño

as terminaba de recoger los últimos papeles. -El señor fuerte y silencioso, ¿eh? Bue

que hizo fue inclinar la cabeza ligeramente, casi como

nita. ¿Eso era tod

girara en torno a él. "Qué tipo más raro." No pude evitar sentir u

lo era otro ejecutivo arrogante que se creía mejor que todos

ochila y empujando la puerta hacia el interior de

pensar en la cara de ese tipo y en cómo había sido

imb

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