img LA HUMANA VIRGEN: RECLAMADA POR LA MANADA  /  Capítulo 5 MI TEMPERATURA SUBE Y SUBE... | 100.00%
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Historia

Capítulo 5 MI TEMPERATURA SUBE Y SUBE...

Palabras:1072    |    Actualizado en: 03/04/2025

a

de la mano. Hacía calor, demasiado calor. Sentía la piel como si me

e dentr

a de un lugar muy profundo

s no entraban en celo. Eso no existía, ¿verdad? Los animales entraban en celo

lo que me estaba pa

haber pasado esto, la única explicación razonable para que

que me observaba como si fuera un rompecabezas que quería resolver. Sus penetrantes ojos plateados

o una tormenta incontrolable. Mi corazón se aceleraba y mi cuerpo se sentía tan vivo que me aterrorizaba. Me dolían l

los d

los nece

pregunté con l

cabeza, con expresión indescifrable. «Es justo

a. Sentía un hormigueo en la piel, vulnerable, como si no solo estuviera desnuda, sino c

Esto no me puede pasar.

lateados y mandíbula angulosa, suspi

, dijo. -Eso es lo que

ndo tan bajo que casi no lo oí. «Tobias, Thorne,

sando de ser un lobo corpulento a un hombre igualmente corpulento en un abrir y cerrar de ojos. Era intimidante: todo líneas bien definidas e intensidad serena,

primero: accesible, cálido, casi infantil. Tenía el rostro abierto, sus ojos curiosos mientras me observab

lida y rasgos angulosos y aristocráticos. Su cabello era de un blanco puro que combinaba con su forma de lobo, y su

lobo no

lobo, y luego de vuelta al moreno que parecí

ocedí instintivamente, pero el calor volvió a encenderse en mi interi

tranquila. Señaló al alto

sentimiento, entrecerra

o, de cabello gris negruzco,

e sonrisa, aunque había a

sintió hacia el hombre de cabello

, Thorne -repetí, mi vo

último lobo, todavía en su forma an

un tono más informal ahora, pero

marrón dorado se dirigieron hacia Magnu

volviendo toda su atención hacia mí

mi interior no hacía más que arreciar, desgarrando mi compostura-. Me desperté

a cara familiar c

s, pero me pareció imposible. Me quedé callado, levantando la barbilla e intenta

rando sus ojos plateados.

pecho como si eso calmara el ardor que sentía-. Pero

osotros. Extendió la mano, rozándome la cintura, y me eché hacia

, ¿no? -preguntó con vo

el pecho agitado. -¿Q

to pensé que en realidad podría esta

Tu cuerpo se comporta como el de un

é, negando con la cabeza-.

mente suavizada-. Pero seas lo que seas, está

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