e me erizó el vello de la nuca. Terros
bo
corazón me golpe
gieron del bosque. Uno a uno, saltaron al barranco con una gracia sobrenaturalm
enía el bastón delante de mí como un escudo. Los c
s. No gruñeron ni rugieron como los demás cambiaformas. No
mi esfuerzo por sonar firme. Mis nudillos se pusieron blancos
laje brillaba a la luz del sol; su tamaño empequeñecía a cualquier lobo que hubiera visto antes, incl
o tarde
ancia, inclinando ligeramente l
ás! -grité, lanzándome h
perada por mantenerlo alejado. Per
o instante, su forma se onduló y cambió, su pelaje se derritió para revelar pi
cionar, el lobo ya
ar estaba
ombre. Un maldit
oda su vida al aire libre, y su cabello oscuro, corto y despeinado, brillaba como acero pulido. Sus ojos, del
a her
ensa, la mandíbula apretada, su cuerpo enroscado con la misma en
tenía
en el otro extremo con una velocidad increíble. Antes de que pudiera reaccionar, usó el palo para jalarme
pero su mano ya me agarraba la muñeca
y bajaba sin parar mientras me observaba. Sus rasgos eran impactantes, llenos
algo detrás de ellos, algo antiguo, algo peligro
peté, forcejean
poco se aflojó. Era como estar atrapado en u
po de desafío a pesar del miedo que se arremoli
quién o qué sea
en la otra mano. Una leve sonrisa burlona se dibujó en la comis
o pude identificar. Era la primera palabra que pronunciaba y me es
cómo reaccio
repetí con v
xpresión indescifrabl
eaba con más fuerza. Su cuerpo estaba cálido, increíblemente cálido, y la pr
des
ntes, alejando
Kally. C
nces su expresión se endureció, apretándome ligeramente; no lo suficient
era
a aquí afuera -
me presionaba. La línea dura de su pene rozó mi cadera,
estoy más se
geramente la cabeza, como si esc
cido en forma de lobo, estaban ahora de
o espel
artar la vista del hombre frente a mí. No cuando su
ieres?-
nuevamente, y por una fracción de seg
a de nuevo, con
quer
o, me quedé allí parado, pero luego apreté los dientes y levanté
?- pregunt
blar en ser
anquila, uniforme, como si f
y silenciosos, pero su presencia era asfixiante. No gruñían ni rugían, pero de alguna manera eso lo empeo
de lo que pretendía-. No busco precisamente u
e divertido por mi desafío.
a los lobos-. Lobos grandes y aterradores que se transforman e
ro se profundizó. -Y aun así,
e lo
ero, casi burlón-. Pero nos ne
eso me hizo superar el miedo. Me enderecé, mirándolo
e quieres'?- pregunté con
piración. La luz del sol que se filtraba entre los árboles lo resaltaba: su cuerpo delgado y poderoso, el cab
jo finalmente, ahor
as reclamarme como... una
os -dijo-. Al m
Guau, gracias por avisarme. ¿Lo apunto en
silenció con un gesto de un dedo. Sin embargo, su atención
jo, ahora con un
, obligándome a
de intentar comerme, y ahora te tengo a ti y a tu... tu manada
jo con firmeza-. Al me
nces q
ponder: «Un humano. Y los humanos son increíblem