gn
ra en la comisura de mis labios. -L
amente en sus ojos,
obre el suyo. Su respiración se entrecortó, y volví a sentir el ardor de su
dí la mano y la rodeé con un brazo p
la solté. Su cuerpo estaba cálido, temblando ligeramente,
mis labios ro
solo ella pudo oírlo-. Por qué estás aquí.
vez, tan intenso que hizo que mi cabeza di
intentando liberarse, p
z temblorosa por una mezcla de ir
se moment
o y dulce en su aroma, la forma en que parecía intensificarse
entrand
rdad. Kally, esta mujer humana, parada en medio de l
e un cam
osible. Los humanos no entraban en celo. No desprendían ese olor, no experim
bias en mi cabeza, aguda y
tensaba contra el mío, en cómo su aroma impregnaba el aire a nuestro alrededor como una d
con confusión y furia en
tás habland
zo más fuerte ligeramente mientras me inclinaba h
unté con voz tranqu
mejillas se sonrojaron y su resp
ando, ¿verdad? -murmuré,
posible ignorarlo. Mi pulso se aceleró, mi lobo se agi
Reclamar
a mandíbula. No era momento para ins
s otra vez, más fuer
voz alta, con voz fría y seren
a se que
ir? -preguntó Tobia
rocediendo. Su cuerpo se desplomó un poco y se apretó
igió a Kally. -Eso no es p
nte, interrumpiéndolo
Levantó el hocico mientras olf
mirándola-. No en
n los puños apretados de nuevo, aunque ahora parecía menos segu
anción irlandesa tarareando en mi aliento mientras trataba de pe
o mal. Peo
rá aquí-, dijo To
pliqué con la mism
sbordándose de su frustración. -¿Podría alg
una seriedad que me borró la sonrisa de la c
o se contorsionó con confu
que tu cuerpo está haciendo algo que no deber