img Pacto con el Diablo.  /  Capítulo 2 El Derrumbe. | 6.67%
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Historia

Capítulo 2 El Derrumbe.

Palabras:1033    |    Actualizado en: 16/03/2025

ítu

erru

a que, en otro momento, habría sido reconfortante. Pero en ese ins

a a enfrentar la peor noticia de su vida. Respiró hondo y deslizó el dedo por

ta digital de sociedad

la heredera Olivia Decker anuncian

os los sonidos a su alrededor. Sus ojos se deslizaron por las palabras con incredul

o era. Ha

había sido solo para ella. Pero ahora pertenecía a Olivia Decker, la mujer que se aferraba a su brazo

ueños fragmentos de videos donde Leandro, su novio, se puso de rodillas ante otra mujer,

urmuró Samantha, su

era. E

amigas, de conocidos, de personas que se morían por saber cómo se sentía

r no era el

última línea

las autoridades en un caso de fraude empresarial, ha

resbaló de

o.

esa de la cocina. Un escalofrío helado recorrió su

mente qué caso

pad

tido. Un fraude que jamás habría sido capaz de ejecutar. Y

ue le había prome

las permitió caer. No ahora. No cuando

, una mezcla de desesperación y r

o. Samantha se sentó en el suelo de su apartamento, rodeada de cajas de pi

lejano de bocinas y voces le recordaban que e

no de casa la sacó d

jor amiga

no me contesta

uería hablar. No quería escuc

en un hilo de voz-. No

icia! Dios, Sam, lo siento t

escapar una

ya cambiado como si yo no significara nada o q

í -gruñó Valeria-. Hay que hace

dinero del mundo, y Olivia... bueno, su apelli

nso se instaló

guien -dijo Vale

uié

m De

omo un ladrillo

via -susurró-. Deb

s. Es implacable, y si hay alguien que pueda

su frente con

uiera ayuda

es hasta i

en el aire mientras Saman

el cansancio y la tristeza sobre sus hombro

í. No podía permitir

una nueva determinación comenz

lo que fuera necesario para que la ayudara. Inclu

dolor. Samantha presionó la frente contra el vidrio frío de la ventana, tratando

es en su pecho, un revoltijo de ira, desesperanza y algo qu

mpromiso con otra mujer. Y ella... ella se estaba hundiendo

a queda

ntana. Con pasos tambaleantes, se dirige al

tro pálido, su cabello enmarañado caía en mechones caóticos, y sus labios estaban seco

a sobre sus manos antes de llevársela al rostro. Sintió el f

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