ítu
s y sens
a permitirse ser
el baño, tomó su celular y, sin darse tie
amiga al segundo tono
erlo -dijo,
n par de segund
qu
cerró l
am De
tro lado de la l
estás s
rme a ver como mi padre se pudre en l
Es frío, calculador, arrogante. Si vas a pedirle ayuda,
nacida en su interior-. Si él es el único que puede ayudarme a sacar
aldijo en
rte una reunión con él. No
ias,
. no bajes la guardia. Liam Decker no
llamada y dejó el ce
en puños mientras su
de jugar. Tenía i
los edificios más exclusivos de Nueva York. La oficina de Liam Deck
aje impecable, la miró con escept
ecibir visitas sin cita pre
stá aquí -insistió, tratando
ando de que su nombre tuviera algún peso. Sin emb
señorita Brown aquí.
mientras escuchaba la r
onista colgó y la miró
á en cinco minutos. Puede s
traño alivio y nervio
s puertas se abrieron, se encontró en un p
oscura se abrió, y una mujer
a pared de cristal revelaba la ciudad a sus
estab
Dec
rfectamente confeccionado. Su rostro era severo, con rasgos
as manos en los bolsillos de su pantalón, observá
z profunda y controlada-. Me in
sostuvo s
uda -fue lo más
una ceja,
é debería
ragó s
Y si me ayuda, esta será una vi
isa amable. Era la sonrisa de un
nto, señorita Brown. Vamos a ver
ló lentamente
había c
culadora, como si pudiera diseccionarla con solo observarla. Sus ojos, de
revio aviso, su m
este
que la golpeó con la
los o
Samantha había llegado allí sin un plan, sin un destino. Solo quería perderse en la multitud, ahogar su dolo
zando su vaso vacío
irada de advertencia ant
he di
soltó una
se que la peo
y sintió la quemazón del alc
ola -dijo una voz ma
za con lenti
esabrochado, lo que le daba un aire de peligro innegable. Su rostro era severo, con
la atrapó fu
is
ío
nót
ñía -respondió Samantha, con la l
la barra, estudiándola con una i
iste. Pero
ía querer apartar la mirada y, al mis
hace un hombre como
o no le respond
ó con calma, como si sopes
que tú -dijo fin
escapar un s
puedas supe
levemente
res ap
una chispa en el pecho de Samantha. Una chispa peligrosa,
empezó
ya. Solo recordaba la calidez de su aliento cuando se inclinaba para susurrarle algo al oído, el roce de sus de
desdibujó en
nsor de
bre los suyos, dema
anos, el aroma a whisky y algo
a en que su cuerpo encajaba
jos un instante, atr
iera verlo a la luz del día, cuando todo habría sido
a ah