alientes como el día anterior y buscábamos, como locos, el
ía, para meternos mano, darnos un beso, una car
arcos se paraba para hacer fotografías de todo lo que le llamaba la atención. En un descuido en el que Quique y yo nos a
de ser un bosque no muy grande, faltaba
la zona, decidimos separarnos por
nuevo conmigo a solas. Escondido tras un árbol me dio una señal desde lejos y yo me
lujuriosos cuerpos con besos y caricias. Marcos se tumbó y volví a regalarle una nueva mamada, apretando mis labios con fuerza sobre su glande y jugando con mi lengua alrededor de todo su miembro y acarici
una de las veces, que mi novio pasó a tan solo dos metros de no
Quique, se alejó un poco, seguimos con la cabalgadura, cogiendo como si se
e me deseaba, lo guapa que era y lo bien que cogía. Es
ra macana mezclada con mis propios fluidos me sabía delicioso, hasta
unca antes me había tragado el semen de nadie, pues sentía cierto asco, con Ma
tros cuerpos desnudos t
ntes caminos llegamos disimulando
do, cabrón? -le pregun
tos meneos ha vuelto a su sitio. No te creas, he tenido que apretar fuerte par
tro lado para que no
ntina de la carretera a cenar. Después continuamos nuestro camino hasta casa con nuestr
es en la sala a tomar una
uy cortita con unos dragone
os y con un generoso escote
r cierto, no lle
cada? -me preguntó
le dije sabiendo com
pero ¿no bajará
-le pregunté c
s se puede se
quieres que le agrade a t
como t
o, pero
ndo que Marcos y yo habíamos hecho toda clase de cosas y era Quiqu
uedó con cara de enfado, pero se tuvo que aguantar, sabía cómo me gustaba provocar a los hombres,
n camisa. Mirando de reojo a Quique, Marcos, no quitaba ojo de mis piernas y de mi escote. Quique se colocó de esp
llevo nada deba
o, percatándome de su e
nada bajo el panta
en calor, ¿o es que nunca
a acariciar mi muslo mientras me sonreí
otros, pero estaba como una loba en celo, esperando con
esnuda bajo esa bata - m
nte a él, miré de reojo por si Quique, se hubier
e la bata y la abrí de par en par para que Marcos
cadeza. De pronto me abroché la bata de nuevo pues era muy peligr
incluso a tocar mi sexo bajo la bata, ¡que locura!,
pareció darse cuenta, pero cada vez estábamos más cerca de ser atrapados en plena faena. Tras
a escalera y Quique, apagaba las luces del salón
cina dentro de una
cariciando mi culo por enc
iempo en el baño para que se quedar
nes c
- le mentí para que se cansar
stas
grité desde el baño d
ormirse, le oía pasar las hojas de una revista, por
ntes, me pinté suavemente los ojos y los labios e impregné to
nte hasta la cocina. Allí estaba esperándome Marcos a
o placer y vicio. Me agarró por las axilas con sus fuertes brazos
sa... me tienes muy calien
, fue bajando por el canalillo que formaban mis tetas mientras que con sus manos soltaba el cinturón
que te cargas... - me dijo
con mucho erotismo. Colocó sus manos en sus caderas y bajó su pantalón hasta sus tobillos en una im
labios mientras nuestros sexos se apretujaban uno contra el o
me gusta tu camote -
ntir más placer y
esta espada se intr
avor - le
él hizo un movimiento brusco con su pelvis y me penetró de golpe
rte embestida, pero el placer
ave e intenso, llegando a sacarla casi por co
o al principio y más frenético después. No tar
zo que yo también tuviera un orgasmo, algo apagado, pero agradable, muy agradable. Continuamos
omplejos y de culpas y estaba deseosa de que llegara otro momento de intenso placer, lo busc
de lycra y una blusa amplia. Quique, al que veía perfectamente desde la te
como alguien me despojaba del short y de mis pantaletas
a Marcos, al ataque y me dejé hacer, no tarde en l
tuviera mejor línea de tiro mientras Quiqu
da rajadita y aprovechó para lubricar mi otro agujerito que, aunque debo decir no m
os... Sus manos se agarraron a mis tetas bajo la blusa y su