aban con mi panocha, recorriendo cada parte de ella y se ce
dola arriba y abajo por mi rajadita, intentaba ir metiéndomela, yo aún sentía cierta culpabil
or, no hagas
mi interior. Yo seguía resistiéndome y volví a agarrarlo de s
nerviosa, aunque lo que más deseaba eraen mí y otra vez mi resistencia au
Marcos... p
a mitad de su poderoso mie
! ¡Ooohhh! ¡Si, si, si...! -
rmelo por completo. Así permanecimos unos segundos. Sentí un gusto increíble
ante y atrás metiéndomela con fuerza, hast
lo que esperaba y él, además de estar bu
Estábamos allí contra la mesa del comedor, sudando con nuestros desnudos cuerpos y
iiiii, que bien, qu
ces cuando el gusto invadió mi cuerpo, llegando desde mi clítoris hasta cada centímetro de mi piel, vivien
l ritmo, chocando contra mí con mucha fuerza y de pronto paró en se
trañas. Tuvo que apretar su boca contra una de mis tetas y apacigu
o, sin saber muy bien lo q
ro no podía remediar un sentimiento de
de pronto desde la cocina. Aquello me hizo vol
, ya casi
Marcos, se tomó su tiempo mientras me sonreía y me miraba detenidam
e de la cocina con la paellera entre s
tía angustiada, abochornada y sucia, en cambio Marcos como si nada, es
hacía tiempo que no me
pero yo sabía que no era eso exactamente a
, mmmmmm, está
sta en
está deliciosa, como
bábamos de hacer algo increíble tan cerca de Quique, en cambio Marcos
l y por mi misma
iernas, no sé exactamente si por el hech
e y Quique, bien que se daba cuenta, pero no parecía prestar demasiada importa
irme mal por lo que había hecho, deseaba tener un nu
convertirse en unos deseos irrefrenables de volver
n principio parecía una casualidad, aunque creo que el instinto me
arcos, con cierto disimulo acariciaba mi rodilla con la parte exterior de su mano, poco a poco si
cían. Estaba cometiendo de nuevo un error que podía ser fatal, pero eso e
tocar mi pecho derecho por
la dureza d
r bastante y su otra mano, esta vez sin tanto disimulo y aprovechando la oscuridad, se coló entre mis piernas que yo entreabrí para
que alertó a Quique, pero le dije que no m
í al baño con una cal
o? -me pregu
hace falta, ens
coloradas, me lavé con abundante agua fría para apagar mi calor.
cara en el espejo me r
que haces, eres un
tregarme a sus caricias y a todo lo que me quisie
azó por la cintura tras de mí y pegó su cuerpo al mío besándome en el cue
quí? -le pregunté
ti, ya ves que no te de
s por encima de la camiseta y me besaba en
favor... puede
puertas de los baños. Nos encerramos y allí volvió a abrazarme
inar algo estando los dos
e dije que iba por
cuando quise darme cuenta me había despojado de la camiseta al igual que de la fal
otalmente desnudos en aquel reducido espacio. No sé cómo pudo h
e su tiesa y preciosa verga, me arrodillé entre sus piernas y en un acto inconsciente,
a, chupando y rozando con mi lengua toda su longitud, haciendo girar mi boca sobre ella y emi
sigue, sigue a
r perforada y levantándome me coloqué sobre sus piernas orienta
tiendo su calor a cada centímetro que se iba
de su garrote. Sosteniéndome a las paredes de los costados subía y bajab
gasmo increíble, primero él
ndo un gusto fuera de lo normal y el añadido de ponerle los cuernos a mi
taba más que bueno, algo a lo que cualquier mujer débil como yo no hubiera po
e a Quique, que me había visto, me había preguntado cómo estaba y
rior del cine, Quique,
mejor
jor -le contesté, si él s
aprovechamos pa
se enojó bastante pues se le notaba celoso y Marcos, no se medía, ni se cont
haciendo movimientos sensuales, cosa que
a follar con Marcos. Por otro lado, yo quería que no volviera a
n extraña, pero
arena, pero Marcos y yo continuamos en el mar, lo que aprovechamos para acariciarnos bajo el agua, toc
osa que hacía me gustaba más sobre
a inquietud, pero evidentemente no podía ver lo