seguramente iba en busca de su tribu para integrarse a ellos y se habían quedado rezagados, el jefe t
os de los Teton, así como a las flechas y lanzas con las que los habían ejecuta
ataque los tomó por sorpresa y cuando quisieron reaccionar ya no pudieron, a
ento, y sin pensarlo, comenzó a seguir el rastro y fue avanzando hasta llegar a unos arbus
us ropas y sus tocados eran diferentes, a un lado de ellos se podí
dos los identifican con toda claridad... -dijo Sahal
resa ya que no estaban preparados, ni tenían pintura de guerra, los asesinaron por la espalda -dijo Kenay, volteando a ver a sus amigos- a estos tres lograron herirlos y aunque
o piensas? -p
se llevaron los caballos de sus compañeros...? Porque los necesitaba
evaron en los caballos d
van en un solo grupo, por eso tuvieron que usar las monturas de sus compañeros muertos, para llev
s no capturan, matan -dijo Cholena- andan en con
para buscar protección de sus dioses, o los nece
ya los mataro
do, mataron al vigilante y se llevaron los caballos... cuando se retiraban uno de los Teton dio la voz de a
es que hagamos?
je a encontrarse con Wakantanka, como debe de ser y de acuerdo a la ra
los tipis y algunas otras pertenencias que encontraron de ellos, arcos, flechas, lanzas, pie
e habían pintado el rostro de color negro, tal y como mandaba la tradición y comenzaro
y se dio cuenta que los Cheyenes, se habían robado todo lo que tenía
emonia, se reunieron
e pretenden, seguramente acamparan esta noche en algún lugar y tal vez
buscar a los búfalo
localizar a la
n nombre de tus compañeros, a cualquier precio de inconvenientes y de la dificultad real" -re
-dijo Sahale- no merecen seguir con vida después de
rtos rastreadores y podían seguir las huellas con suma facilidad, y sólo se detuvieron para comer
de un campamento los hizo parar, arrastrándose sobre sus pechos avanzaron hast
tro se apreciaba una gran fogata y los guerreros que preparaban la cena para todos, Kenay, pudo contar veinticuatro guerr
oux Teton, sus ropas así lo señalaban, una era apenas mayor que la otra, ambas se veían con cara de sufr
se a su aspecto abatido y demacrado, lucía hermosa, l
que aquel par de mujeres iba a sufrir en manos de esos salvajes renegados, que no seguían reglas o normas y
tribución del campamento y en su mente se formó un plan, estaba segur
tos más desde su punto de observación, todos atentos a los movimientos de aquellos Cheyene
tal y como había avanzado, los demás lo siguieron y
r a las dos Teton... -
os vencerlos si nos enfren
con determinación y un gesto de enfado- somos más inteligentes
les explicó su plan y les dio instrucciones sobre lo que cada uno de ellos debía
cias, todos estuvieron de acuerdo en la forma en que
atorrales, los cuales ataron con firmeza con unas cintas de cuero, después lle
on sus pinturas de guerra, volvieron a asomarse por la pequeña loma y vieron que habían dejad
rales atados hacia donde estaba la caballada, S
an un solo hombre, atacaron al mismo tiempo, Sahale, cubrió con su mano la boca del Cheyene y sin darle tiempo a nada le clavó el cuchil
de su cuchillo le cortó la garganta de lado a lado, con un tajo preciso y exacto, sintiendo como el
los las ramas que habían atado y montando sobre dos de los caballos
onde tenían a las prisioneras, con su cuchillo rasgó la
y completamente aterrorizadas, mientras que, durmiendo sobre dos camas a poca distancia de
ux, tanto en el rostro como en su tocado del cabello, entonces se relajaron un poco mientras lo v
e ni siquiera despertó para darse cuenta que moría, no obstante, cuando se volvió, vio que e
za y se lo clavó justo en la boca abierta, haciendo que la punta le saliera por el cuello en la parte trasera, justo en la nuca, el Cheyene, no tuvo tiempo
prisioneras y les dijo que no hicieran ruido y lo siguieran, ellas asintieron con la cabeza al ver que él cortaba