género», un joven guerrero Sioux Santee, paseaba frente al tipi, «lugar para vivir», donde habitaba Aiyana, «Eterna Flo
ochenta de estatura, pesaba ochenta kilos de puro mús
ebajo de sus hombros y siempre lucía sedosa y brilla
, boca de tamaño regular, con labios delga
distribuidos en sus formas generosas y firmes, ojos grandes, de mirada franca y limpia, inteligent
ojos, siempre bien arreglados con los diferentes tocados que el
nata, interpretando canciones tradicionales, con su pequeña flauta, cortej
a y al estar frente a él, abrirla, en clara señal de aceptación para ser su esposa, y entonc
ella Aiyana, por lo que, de inmediato se dispuso para dar el siguiente
ero, sentado frente a su padre, Takoda, «amigo de todos», en el interior del tipi, con la presenci
es cosa de juego ni mucho menos algo que se pueda rom
ujer con la que quiero compartir mi vida para toda la eterni
e se traten y se conozcan, si siguen con la misma ide
ted diga
res de Aiyana, estando ella presente, después de hablar sobre el asunto y pon
paró frente a ellos Unkas Hoksila, «zorro joven», el más destacado de los
les dijo con voz ronca- tengo derecho
eza negando, ella misma no comprendía aquello, que la
de ser -dijo Kange, «cuervo», el padr
lló con más determinación al tiempo que lanzaba su cu
si no la aceptaba, Kenay, tendría que irse de la tribu con la vergüenza de ser un cobarde, además, Aiyana, tendría que casarse con Unkas, aunque así
de peso, de puro músculo, facciones toscas y una marcada nariz aguileña, su mirada dura y severa, impon
y amenazante que nunca, su rostro, serio y determinado, no podía ocultar la frustración y el coraje que sentía de ver a Aiyana, al
nay, quien sin perder el aplomo que siempre había demostrado en cualquier situación, se agachó sobre su cintura, tomó el cuchillo
cuchillo y junto con Kenay, se dirigieron al
aunque ella estaba nerviosa no lo demostraba
nes más destacados de la tribu y no quería perder a ninguno de los dos, no obstante, el aferramiento de Unkas, era tal que no había nada
estuviera en el cenit al día siguiente, frente a toda la tribu que atestiguaría la l
z que estuvieron en el tipi familiar- si bien quitarle la vida a un enemigo que está dispuesto a quit
as y yo nunca hemos sido amigos, por su forma de ser y sus constantes celos
vida queda en sus manos y en tu destreza, así que duerme y r
s decisiones que he tomado y espero demostrar que
ber sido tu maestro y tu guía, sólo espero haberlo he
a su padre y le dio las buenas noches, Takoda,
ar descansado para lo que le esperaba al día siguiente, Takoda, s
alir, frente a su tipi, Lonan Hóta, «nube gris», el padre de Unkas, se encontraba en espera, al verse,
ha hecho mi hijo y... -d
-dijo Takoda- las cosas de la juventud son impre
s de vida o muerte y mañana uno de los dos va a tener
ó Takoda- aunque no es nuestra voluntad
bo... lo que tenga que ser será y eso es algo en lo que no p
go... sólo nos
ese momento comprendió la preocupación de Lonan, siempre habían sido buenos amigos y habían particip
buenos amigos como ellos, pero ambos respetaron la d
jo Unkas, sino por lo que este iba a hacer con Kenay, comprendía su sentir, e
ría a Kenay, con facilidad, después de todo había sido el guerrero más desta
ido a buscarlo, para demostrarle que lo estimaba y que pasara lo que pasara, nada ni nadie iba a cambiar es
a mucho sentido, la verdad era que, Takoda, sabía que, en cuestión de vida o muerte, nunca hay nada esc
a detenerlo, se le había educado y preparado para que enfrentara ese cambio de adolescente a homb
a poder lograrlo debía terminar con la vida de un hombre, de un compañero, de un Sioux, de otra manera, morir era la
ultado, fuera algo que l