a sus pulmones mientras sus manos tem
ía sido el responsa
ometía protección, que decía ser su esposo...
ba frenéticamente, tratando de comprender la magnitud de la traición
o queda
lir de e
Buscó desesperadamente en la guantera, en los comp
calmarse. Quizás podía enco
pasillos oscuros. Su única opción era buscar en la oficina de Alexander. Segura
o la respiración cada vez que el suelo crujía bajo su peso. La casa estaba en
erta, giró el pomo c
errada c
susurró, mordié
do algún otro acceso. La ventana era demasiado estrecha y no parecía una
í, debían estar
rrió al darse cuenta
n que le agradara, pero no tenía alternativa. Se
Dentro, Alexander dormía profundamente
cautela, rezando par
. Allí, sobre una pila de documentos, descansaban unas llaves. Se ac
lvieron, escuchó un leve
edó i
nteniendo
hacia el otro lado, mur
saliendo de la habitación con la mi
una de las llaves y la cerr
y cerró la puert
itorio y comenzó a revisar
os, correspondencia... pero nada qu
contró una carpeta con su
on manos t
dejó helada fue una serie de fotos... fotos de ella antes d
barazo avanzando, de el
la había est
se contraj
ando encontró un documento que l
orden de
barazo alegando que ella no estaba en condiciones d
araron en una exp
hecho creer que
uedarse co
n el pasillo la sacó
e inmediato y cont
se abrió
pie en el umbral, con la
ella? -su voz sonó suave, pero
ra su pecho, sintiendo que su c
nzó lentament
ías haber
se encontró atrapada entre el e
la voz temblorosa-. No soy tu esp
on pesadez y cerró
la, esc
calientes nublarle la visión-.
Alexander s
entaba pr
e de qué?! ¡
ante, como si estuviera calculando qué dec
son tan simp
za, sintiendo que tod
o quedar
nes otr
ro fue suficiente para ha
ke no iba a d