El cielo, teñido de tonos dorados y rosados, acompañaba la bulliciosa vida de la ciudad
bultado vientre. A pesar del cansancio que la invadía, no podía evitar sonreír con ternur
o be
e su embarazo, supo que enfrentaría cualquier desafío por ellos. No tenía una pareja a su lado ni u
a verde, un destello de luces intensas apareció en su visión periférica. Un estruendo
moni
echo. El impacto había sido brutal. Frente a él, el otro vehículo e
No tenía excusas. Iba distraído, con el teléfono en una mano y la mente ocupa
ventanilla rota,
mu
sangre que bajaba por su sien, pero lo que r
embar
ción lo golp
ancia! -gritó mientr
rmitentes y voces difusas. Vio cómo los paramédicos la sacaban del
tió un nudo e
to. No podía ser respo
iente con su ritmo monótono. Alexander estaba sentado junto a la cama, observ
a lo de
bebés estaban a salvo, pero ella había sufrido un golpe en la ca
tomó la decisión más
rtó, con la voz firme pero con el corazón
e Isabella lo mirar
o recuer
con suavidad, sintiendo
Estoy aquí para
a lo único qu
urarle una vida en la que n