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Historia
En busca de mi nombre.

En busca de mi nombre.

Autor: AriamSelegna
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Capítulo 1 Prólogo.

Palabras:2313    |    Actualizado en: 16/03/2024

as aquí,

ridad y baja del auto. Si pensaba hacerle caso tras la discusión que tuvimos para que me dejara venir con ella a buscar a su

vez de resolver empeoró todo?

ra llevándome a salir del auto y hacer e

silencio y por instinto sigo por el primer pasi

a una casa embrujada. Llego al final del pasillo en donde hay una puerta. Suspiro antes de

y ya, se pudo tratar de un asalt

de que el raciocinio llegue a mí, e

o al final y me encuentro co

ueja rubio- ¿Traji

voltea hacia mí comiéndome con la mirada y por más que int

fenderse, pero el que suba y baje los hom

e te puso en el pecho? ¡Su madre An! -Anyelo golpea la mesa de m

tificándose-. ¿Qué hubieras hecho tú? -Le pregunta con cierto fa

mire. Este niega sin dejar de mirarla. Odio cuando Anyelo y Anyela compiten por ver quién es el más ob

ltar mi angustia. Logro que me mire cuando le toco l

en tono suave-. Ahora ve

ó en esa habitación, asiento. Anyelo está cubierto de sangre y al fren

versión que decido creer, así que doy media

u-da

eniéndome los pasos al pie de la escalera. A pesar de

im

rrer al sitio dónde está el chico amarrado, levanto su cabeza con mis manos. Obviamente las maldicion

me llena los ojos de lágrimas y me pongo peor al recordar mis

ame por

mpre me decía: es de ignorantes asegurar que conoces a alguien, solo falta r

puede andar por la vida haciendo este tipo de cosas. Lo empujo cuando llego a su altura

on fastidio, me causa

xcuse, que me explique, que me dé algo de dónde agarrarme para justificarlo. Las heridas del chico son gr

explota con la conclusión, así

eres -Le grito sin dejar de golpearle el pecho y me sacudo estér

da la vuelta dejándome frente a ella, intento sol

a enfocarme, pero me ni

. Alguien debe pensar con cabeza fría y como sie

os apoyas, dos, nos juzgas, pero ya

esorientada sin pod

s a la policía para que lo encuen

un momento a otro me voy a desmayar, vuelve a tomarme de

puede morir -int

corremos riesgo

so no asimila lo mal que suena eso? Camino y me

s? -Ambos niegan, Anyela se jala los cabellos haci

Llamarás a la policía y les dirás que tu novio golpeo a tu pretend

cabeza me hace llevar las m

r de qué lado estas. -Vuelve a ofrecerme el teléfono, m

eñala al hermano- o él -esta vez señala

a solución -pie

a hay -de

tra solución. -Ya sé -me lev

onoce no podremos zafarnos, quizás a ti no te salpiqu

que Anyelo, necesito que reacc

rubio deteniendo mis pasos. -S

edo darme por vencida- Anyelo, t

no seas manipulad

l chantaje y la manipulación ¿O cómo

go. Si no vas a llamar a la policía, entonces qu

beza. An es

bio- lo dejamos ahí y ya, nos vamos. ¡por favor! -suplic

uplicándole porque haga las cosas bien. Hace mue

se! -susurra, lle

eja Anyela y n

. -Concluye mirándome mal, hace su berrinche, pero no intenta darle reversa

-Le pregunta pa

mbiaría y así lo hare. Vamos las d

dijiste? Le vi la cara de pendeja, pues

e con sangre. -Si nos descubren la paliza fue cor

todo estará bien -i

difícil de creer lo que dice, pero la cara de

de opinión, tú sabes que yo tampoc

tan a Simón y lo arrastran hast

a sus ojos en ti. -Me confiesa Anyela tan pronto se sube al auto. -Serás su

ome el ojo. Como si lo que hizo no fuera la gran cosa. Empezamos el recorr

remos d

los cuales tienen los vidrios completamente polarizados. Anyelo la mira confund

antes se bajarse y caminar hacia do

, nosotros caminamos hacia ellos y ellos hacia nosotros. La rubia se detiene al frente de la ventanilla del segundo

distrae tomándome de la mano, cuando vuelvo a mirar solo alcanzo a ver un reflejo montándose al

manubrio y la mandíbula se le tense me preocupa, pero Anyela solo medio volt

s pensar un poquito mas. Tu nunca me dejas opci

y ya, se acabo la conversación. Y

del hospital. En el camino se cambiaron la ropa, el que los ayu

o al hermano, le sonríe, pero no sé porqué

te y suben a ese, con disimulo ¡por favor! Yo dejo el paqu

Simón se apoya en ella, baja y empiezan a cami

o corriendo hacia la entrada, en donde está mi papá parado con las manos en la cabeza. El nombre de

desesperada, p

a de mi papá, quien levanta la cabeza mirándome de arriba abajo co

ué p

món en una silla de ruedas que le ofrecen, tampoco puedo ignorar la mala cara que me pon

ágrimas amontonadas. El corazón se me apri

elta la noticia desest

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