con la bolsa de piel colgada a su hombro izquierdo, Amanda, después de agradecerle al conductor del taxi, por s
os minutos y la vio alejarse, caminando con porte, elegancia y categoría, desbordando una se
eñadas y formadas caderas al vaivén de su cintura y la candencia de sus pasos, dejando que su
e grandes ojos color miel, cejas bien arregladas, nariz afilada y respingada, boca pequeñ
ban por su camino, Amanda llegó con tiempo a la esquina en la que habí
tima vez, debido a una fuerte discusión que provo
verla una vez más, que tenía algo muy importante que decirle y que si después
tó verlo esa misma noche en la esquina de una concurrida avenida para que ella se sintiera tranquila y segura, por si él se empeña
que podía controlar lo que viniera, sólo que en ese momento no sabía por qué se sentía inquieta y nerviosa, como si algo
stuvieron saliendo como novios, también era cierto que tenía esos momentos que lo h
a y echó una mirada a su reloj, era la hora precisa de la cita, exhaló un suspiro y pensó
rge se estacionaba justo en frente de ella
to, en cuanto cerró la puerta, el lujoso y mo
iste que viniera sin mi carro? -preguntó ella de inmediato sin darl
. sólo ten un poco de paciencia y ya verás de lo que se trata...
mentaron, en verdad no sabía lo que podía esperar de aquel ric
erpo, tal vez era su sexto sentido o tal vez estaba presintiendo algo
sa a las orillas de la ciudad, después de estacio
or, y terminemos con esto de una vez... -le dijo
te niegues... -suplicó del Real y Amanda titubeo u
decir, había tal sincerid
familia del Real, bajó del auto y caminó al lado de Jorge hasta una pequeñ
oro con unas velas encendidas, un hermoso ramo de rosas blancas
emocionó por un momento, se controló
s todo
e rodillas, sacó de su bolsillo un estuche, lo abrió y un hermoso anillo con un diamante s
pasar a ella, por un momento contempló todo
volvían, la gran mayoría aseguraban que él nunca se iba a casar ya que las mujeres
rillada, era romántica, el sueño de cualquier mujer, aquello era como para no creérselo, le parecía
de Jorge la sacó de sus pensamientos
-respondió con firmeza, sin delatar
dose de pie frente a ella y mostrando clara
sobre todo muy cruel cuando no obtienes lo que quieres, porque no hay nada que nos pueda
e no fueras para mí como las otras mujeres con las que he tenido alguna relación y ahor
e lo he sido, así que si
d que ella no le conocía- ya que no quieres ser mi esposa, sea
u plática, aunque no te aseguro que nos veamos con mucha frec
si en el amor no nos comprendimos en la amistad seremos los mejores camaradas que se pue
a, tengo... -intentó detenerlo ell
menos ese consuelo para no sentirme tan mal ante
no quiero beber...
os como siempre... así que no me niegues un
brindis y nos va
r nada más, aunque la cena que te mandé preparar
anas, recibió la cop
ijo él estirando
abios, bebió un poco y no le gustó el sabor, estaba acostumbrada a los li
. ¿me puedes llevar a mi
do tu copa... be
querías... ahora ya me quiero ir, por fav
pedida? -pidió Jorge al
n... si no me llevas
la ayudó a caminar hasta el sofá que se encontraba a un lado, Amanda sintió que las manos de d
iba a perder el conocimiento, así que trató de concentrarse, no po
nto importante que tuviera, sólo que ahora buscaba reaccionar, sentía las manos de él acariciando sus piernas, po
ojarla de sus pantaletas, fue entonces cuando pudo reaccionar, aunq
a mientras se acomo
o que me toques de es
e te hace falta es un hombre que te haga sentir mujer... así que no retras
ndiendo a las palabras perversas de Jorge, cuando vio que él se acercaba con los ojos inyectados por el deseo, no titub
le había sucedido, un fuerte y profundo dolor lo recorrió por todo el cuerpo, restándole fuerzas, l