r en su declaración que: nunca creyó que lo fueran a descubrir, estaba convencido d
revistar al asesino, para así poder dar la informaci
odo condescendencia, hacia los reporteros, tal vez porque le recordábamos su
nte ocho días, los medios de comunicación sólo habíamos trabajado con especulaciones sobre la muerte del p
que nos dio, se fue formando la historia y tal y com
y Limón, le comentó que, en la calle Privada de San Francisco, número cuarenta y nueve, en San Jerónimo, de
ección y ahí se entrevistaron con el periodista Antonio Iván Menéndez, este, les mostró la casa a p
y Limón le entregaría el diez por ciento del costo total de la casa para amarrar el trato y acordarían la forma de pago del resto de la cantidad, para tal efecto, se v
sas relativas al negocio que estaban tratando, el ingeniero químico hizo entrega del dinero en efectivo, y para
llaves, al tiempo que le exhibía un recibo en el que especificaba que había recibid
los dos hombres se sintieron plenamente relajados y en confianza, al parecer ha
ingeniero Li
ara evitarnos problemas, te voy a pagar en efectivo... aco
dinero en efectivo? -preguntó, Antonio, vié
cia de mis padres, hasta me sobra, ¿acaso me
s útil para lo que pienso hacer, así que vamos de una ve
entregaría en su domicilio particular, el cual se localiza en la segunda cerrad
lones de pesos, dicha cantidad, era la herencia que los padres del Ingeniero Limón, dejaran para él y su
ualquier duda o desconfianza que Antonio Iván, tuviera al respecto, lo cual no
ara que no le fuera difícil llegar a Antonio, Limón le explicó la forma de irse y el lugar exacto de la casa, todo esto,
e la casa, mientras que el periodista estacionaba el suyo en la calle, juntos caminaron hacia la puerta d
, con el anticipo que ya le había dado, fue por eso que Andy, le dijo que había olvidado sacar del carro
s documentos que fuera por ellos, que no había ningún problema, incl
nfortable que era, le había gustado mucho la casa y así se lo dijo al verlo acercarse, lo que no se imaginaba, era que, Andy, no sólo ya
e comenzó a disparar sobre de él, Iván al recibir el primer disparo en el rostro, rodó
ero que le había pagado, así como el cheque que le extendiera, y luego, de su recámara, trajo una almohada, y usándola de silenciador, hiz
ver de Antonio Iván, y después de unos segundos, inmediatamente salió a la
ar el maletero, sin perder un solo instante, fue a su propio carro y se m
to con toda calma, descendió de él y le puso los seguros y la alarma, se dirigió a la esquina más cercana para abordar un microbús que lo llevara de
, salió de la casa, cerró bien las puertas y nuevamente se dirigió a la colonia Mixcoac y frente al
o "Le monde Diplomatique" el cual dirigía Antonio Iván Menéndez y que
sicario, sus movimientos habían sido calculados y llevados a cabo con toda precisión, ahora, al paso de
que despistaría a la policía dejando dentro del auto la almohada, cuyo hule
fin de que los agentes al investigar pensaran que, a las afueras del periódico fue donde Iván, había sido
a de color guinda que pertenecían a Antonio. Lo cual lamentaba ya que así no p
en, eso era lo que lo hacía dudar, esa inquietud era la que lo tenía dentro de su auto viendo el
calle de Francisco Zurbaran, dejando tras de sí su macabra obra, en la cajue
pudiera señalarlo como el asesino y eso lo hacía celebrar anticipadamente su victoria, no
e había asesinado a Antonio y con sumo cuidado lavó las escaleras y las calaver
la pistola ya tenía puestos los guantes de piel que había comprado en un t
la cual se encuentra frente al Centro Médico Nacional, en la avenida
rtada en caso de necesitarlo, pero su amigo nunca llegó, así que m
nquilidad que a él mismo le sorprendió, a ninguno de ellos le
minal a sangre fría dispuesto a todo y sin temor alguno, había ac
ida de una persona inocente que confió plenament