blema a causa de eso, pero la mayoría de veces las consecuencias fueron inofensivas: Un corte de cabello nada favo
acabaría en un problema realmente grave. Mia soltó un suspiro, al pa
ue seguir tres simples pasos: Entrar, encontrar y escapar. Llamó a su plan
a punto de hacerlo cuando aquel hombre, que ahora la aniquilaba con la mirada, entró. Nadie vivía en ese departamento, estaba segura
si quiera un centímetro; él era una masa sólida de músculo. Saltar por la ventana, por otro lado, no era una opción; no, si quería sobr
a noche, captaron toda su atención. Eran tan escalofriantes que la temperatura del ambiente bajo un par de grados solo a
se en el presente, no era un buen mom
y que, en algún momento, sin querer, había roto una de sus posesiones. Quizás podía omitir esa última parte, después de todo los pedazos estaban ocultos en una de las
ndía a que se debía su mal humor. Sí, la había atrapad
su causa. No lo hizo. El extraño frunció el c