ro con su vecino, aún seguía acelerado. Esa sí que hab
a vida matando personas? -le preguntó a Lulú mient
char su monólogo. Podía mostrarse un poco más agradecida con el
ro debería mantenerme fuera de su
No era fan del silencio y todavía se estaba haciendo a la idea de no
reparó en su atuendo. Se había enfrentado a un hombre demasiado intimidante en su ridículo atuendo. ¿Qué hubiera pasado si él habría llamado a la po
esos chicos rudos que aparecían en televisión. Tenía una mandíbula cuadrada y fuerte, los pómulos definidos, la piel dorada por pasar algunas horas bajo el sol. El cabello completamente oscuro solo aumentaba su apariencia de peligro. Su vecino
inó con un
rar los ojos. Al día siguiente era viernes y debía ir a su trabajo
e que su alarma sonara. Cogió su celular, faltaba algunos minutos para las cinco de la mañana, tiempo suficiente para preparar su almuerzo. No er
escuchó un ruido en el pasillo. Sin pensarlo demasiado, como casi todo lo que hacía, se encontró dirigiéndose a la puerta
das a ella y aprovechó para dejar vagar su mirada por todo su cuerp
o que no podía verla a través de la puerta. Su rostro se calentó. Era una l
taba allí, pero eso era imposible ¿verdad? Él dio el primer paso para marcharse, p
ue estaba allí. Contuvo la respiración y no se movió ni un solo milímetro. Esperó que él tocara la puerta o como mínimo frunciera el ceño en desagrado; sin emba
a respirar con normalidad
esparecido para cuando salió de su departamento. Miró la puerta de enfrente rezando porque su vecino no saliera. Lo había escuchado regresar
un año. Pero no tenía donde dejarlo aparcado y además prefería caminar. Tal vez viajar en el metro en hora pico no era de lo más di
nerva, apenas la vio. Ella era su mayor por dos años y se habían
vacío, solo había un par de personas más. Se fijó
hace un tiempo. Mia trabajaba en el área de investigación. Ella había encontrado en la química la
nerva. ¿C
con una mueca de tristeza en el rostro. Había unas ojera
ería decir. A veces, en contadas ocasiones, podía con
de discusiones que su amiga había tenido con su enamorado. Antes de que pudiera preguntarle qué h
cho que hacer, pero él día anterior su equipo había terminado
-preguntó más tarde, mientras ell
dió un poco
olor a alcohol y perfume barato. Cuando le p
nerva. Como si fuera poco, siempre estaba haciendo algo que hacía sentir a su amiga como si no fuera suficiente. Las pocas veces
l silencio. En caso de Nicolás era eso lo que hacía, aunque no estaba tan seg
mento, no cuando ella parecía tan afectada. Eso no quería decir que no buscaría un m
o daño ¿verda
trolara su carácter y dañara de alguna manera a Zi
ga sonrió antes de cambiar de tema-. Ya basta de mis problemas ¿q
lvidarse de su existencia por toda la mañana. ¿Él podía considerarse
per
enes esa mirad
Cu
tus travesuras. -Zinerva sonrió, por la forma
omo sea, ¿quieres que te cue
ien, lo
que le pareció su vecino y como lo había espiado por la mañana. Cuando terminó de
que hicieras e
e vivía allí -tra
entere -le dijo Ziner
ya no tienen que enterarse de todo lo que hago
ajeno y casi terminas muerta a manos de un posible asesino a sueldo. -Su amiga se estaba divirtiendo bast
eran conocido bajo esas circunstancias, duda