comas; esa clase de obsesión que hace olvidar cualquier pensamiento lógico. Cassandra no iba a
deseado ser impotente en vez
Cassandra, no
odemos ir al restaurante mañana por la mañana. Está a sólo unas man
sta semana. No
ontrolado de su voz indicaba que estaba enf
ría hacerlo. Si lo hacía, la estaría
ue ocurrió e
xuales, ¿qué tiene que ve
pie. Mierda, aquello no est
nto lo que
ado al orgasmo tantas v
trarle la lógi
no la tenía?» . Jonathan se pasó la
ni tierno ni considerado contigo. Y te pido disculpa
ella de sexo anal sin empalmarse otra vez-
til intento por cubrirse los pechos. Pero lo único que
ue me importara?
iendes? No recuerdo haberte oído. Si me quedo aquí esta semana, no pued
con un susurro que hizo que le atr
tra pe
Jonathan no hubiera podido recordar la cara de Emily ni aunque le fuera la vida en ello. Tenía pensado casarse con Emily.
nes una relación de tres
, pero admitirlo ante Cassandra sólo se
mpo
ó con la
ienes un trabajo que hacer aquí. Si yo puedo olvidarme
e los pies a la cabeza
has tocado y ya
ia, le cogió la mano
control, apartó l
oy capaz de contenerme cuando e
que no necesitaba. Pero no pudo marcharse cuando ella se apart
Y ya puestos, creo que tampoco mañana. En segundo lugar, fuiste tú quien recurrió a mí hace tres meses, ¿recuerdas? Y me prometiste que, a cambio de acostarme contigo
parte hasta el final, ahora no puedo e
con Cassandra. Aquello no había producido los resultados deseados por él, y a que Deke se largó antes de que comenzara la fiesta. Y aunqu
les de las que m
eguiré que me sustituya al
orros en ese lugar. Si este restaurante no funciona, me veré obligada a volver a bailar desnuda
baba en los oíd
r de manera sugestiva al lado de la barra de pole dance c
aplauso. Jonathan apretó los dientes. En ese momento, cada hombre del local estaba empalmado gracias
ron. Con una traviesa sonrisa en los labios y, tras ponerse aquella pequeña chaqueta
ntusiasmo, los que a lo largo de los últimos cinco años habéis hecho de «Las damas sexys» un lu
no era cierto. Lo que quería era sacarla de allí, echársela al hombro y pr
cola era más el estilo de Deke. Y Ca
davía no pudiera- controlarse. Tampoco era culpa de Cassandra que Deke se hubiera largado entonces dejándola a solas con el lado más oscuro de Jonathan. Dado que ella habla invertido todos sus ahorros y su futuro en ese nuevo
in dejar de revolotear a su alrededor con aire protector. Con los brazos cruzados y el ceño fruncido, resultaba muy amenazador. Pero no lo suficiente para disuadir a los más fervientes
na se abrió paso entre el gentío y se acercó a Cassan
a aquel tipo y lo mandó hacia la puerta con una mirada que no auguraba nada bueno. Acto seguido
le había tomado el pelo. La noche que pasó con Cassandra, ésta le había jurado que hacía casi dos años que un
es, sabía que no era posible que su ca
na. Jonathan había hecho un trato y lo cumpliría. Además, mantendría las manos alejadas de ella durante una semana, no import