nder. El hombre más poderoso que ha conocido, su amante, su dueño en más de un sent
-murmura ella, pero él s
e quiere
artirte con nadie- coment
la familia de ella era la inversora principal en su empresa. Tomo su celular con una mano y vio el m
nsideraba un ho
se abre
tiene y la torm
erine, la esposa de Alexander. Su silueta tiembla entre increduli
nzándose sobre Lya llegando
intenta defenderse, pero Katherine tiene algo más fuerte que la ira: tiene el derecho. Había estado durante
nombre de la compañía y ahí
que Katherine estuviera mas molesta, ni si
guraría
s mientras ella forcejea, la hace unos cuantos metros hacia atrás. sin
scupe Katherine, mirán
rra Alexander, co
labio partido y el corazón acelerado, sin imp
eno en la habitación, haciendo el
on el ceño fruncido
le hubieran arrancado
-murmura él con
al vientre, tembland
n hijo tuyo...
habían podido concebir. Ahora, la otra mujer, la
rine en negación, relajándose visib
e a ella, y el veneno en
él... estás equivocada. -La voz de Ka
r esperando algo, pero
te- fue todo lo
arse, sabía que esto podía pasar cuando se convirtió en amante de ese hombre, pero...tenia una esperanza, una
cabeza, quizás todo esto era solamente por la esposa,
nervios y comer. Cuando llego al establ
da- fue lo pr
contesto,
a equivocada, no vuelvas y
gó la
era la venganza de aquella mujer. Mordiendo su labio s
aben la
guir trabajo en el gremio de los abogado
u apartamento, un guardia
ía, legal, sin rastro de la calidez con la que Al
hijo... y una guerra
ía destruido en
fría y despiadada, empapan
as miradas de la gente en la
a banca, en medio de la ciuda
tás
lina la tomó
bre observándola con una mezcla
de negocios común. Su presencia irradiaba un a
hombre que nunca se molestaría en hablar
caridad -murmuró
beza, con una so
caridad. Te estoy ofre
Un Propues
iró con
ién
anca, sin importar que la llu
tan L
bre le
de abogados más prestigiosas del país. El riv
o en mi gremio -dij
caba de volv