Libro de Sula Beltrán
/0/16235/coverbig.jpg?v=66210528098649d0a6195946f4e48d61)
Legítima
Parada delante del consejo, de la manada Crescent moon, con la mirada fría, hacia aquel hombre que años atrás pensaba rechazarme por solo ser una niña y que, según él, nunca tendría la madurez para tener el título de luna. Dije en voz alta. -No hay nadie en esta sala que pueda ocupar mi lugar-, los murmullos no se hicieron esperar. Sabía que volver aquí después de diez años y exigir mi lugar no sería nada fácil, pero me había preparado para esto. -¿Qué crees que haces?-dijo apretando los dientes, quien dice ser la futura luna de la manada. -Reclamando lo que por ley y designación de nuestra diosa luna me pertenece -dije-. No es así, Alexander. Su mirada era profunda, llena de deseo. Habían pasado diez años desde la última vez que vio, ya no era aquella niña de diecisiete años, ahora era una mujer fuerte, una guerrera que se había preparado para demostrarle a él y a todo el mundo lo capaz que era de dirigir una manada. Sabía que Alexander se estaba conteniendo para no perder el control. Al estar cerca, nuestro vínculo se hacía fuerte y batallaba para no dejarse controlar por él. -Alexander, di algo -le exigió Rubi. Él se levantó de la silla, ante la mirada atenta de todos, incluyendo a mis padres, que me miraban con admiración. No sabía cuál sería la reacción de Alexander, por lo que decidí tomar el control de la situación. -Yo Daría Sullivan, hija de Agustín y Alina Sullivan, te reclamo a ti Alexander Ivanov como mi mate y me declaro la luna legítima de esta manada -dijo con voz firme, haciendo que muchos bajaran la cabeza ante mí.