a y fuerza. Desde pequeña, Ivy se vio envuelta en las tradiciones de su gente, aprendiendo a abrazar su naturaleza lupina con orgullo. Sin embargo, la
es y visionarios, integraron enseñanzas de fuera de la reserva, permitiendo que Ivy asistiera a una escuela en la ciudad bajo estrictas precauciones. Allí, Ivy d
sa que parecía encender la noche. Compartían una pasión ferviente por la conservación del medio ambiente, y esa pasión pronto se co
bras danzaban suavemente al ritmo de las velas encendidas. Ivy, nerviosa pero decidida, llevaba una blusa simple y unos jeans ajustados, que pronto se en
rofundos, llenos de la promesa de lo que estaba por venir. Ivy respondió con igual fervor, sus manos recorriendo el torso bien definido de Alex, sintiend
enviaba ondas de calor a través de su cuerpo, cada susurro era un escalofrío que prometía no dejar parte alguna sin
de su naturaleza lupina que no podía revelar. Esta noche de pasión marcó el comienzo del fin de su
vanzada para la gestión y protección de entornos naturales. Su liderazgo y enfoque en la sostenibilidad atrajeron a j
n el mundo natural que consideraba sagrado. Su ambición no se limitaba a la prosperidad de su empresa, sino que aspi