/0/1250/coverbig.jpg?v=5c240b6a80d9c6fcea48e43cb524d7fb)
Edgardo era un joven estudiante de 15 años de edad que por ir distraído con su celular este calló dentro de una alcantarilla, debido a la profundidad de dicha alcantarilla Edgardo murió instantáneamente al impactar contra el concreto sólido. Creyendo que ese había sido su fin, Edgardo se encontró en un lugar muy extraño donde estaba una persona que cambiaría por completo lo que él alguna vez creía.
Pi pi pi, pi pi pi, pi pi pi...
{Bostezo} Que ruidoso que eres-Edgardo.
Con mucha dificultad levanté mí brazo para poder alcanzar el despertador que estaba a mi lado el cual era mi celular, después de estar buscando el celular guiándome solo por el tacto logre encontrarlo, agarré este y apagué la alarma, pero para mi sorpresa esa era la tercera vez que sonaba la alarma lo cual indicaba que ya estaba retrasado para tomar el autobús.
¡Maldición me quedé dormido!-Edgardo.
Sin pensarlo dos veces me levanté rápidamente de mi cama y me fui hacia el baño, luego de cepillar mis dientes y darme una ligera ducha me puse mi uniforme y salí hacia la cocina para tomar algo, tomé un vaso de leche rápidamente y antes de salir me despedí de mi madre la cual no me puso mucha atención ya que estaba ocupada hablando por el teléfono. Corrí hasta la parada del autobús y como iba tarde obviamente este ya había pasado.
Demonios, tendré que caminar-Edgardo.
Saqué mi celular y miré que ya eran las 6:31 AM, y las clases comenzaban hasta las 7:00 AM.
Bueno, aún tengo media hora y dudo que las clases comiencen justo a la hora, aún tengo tiempo-Edgardo.
Sin ponerle más mente al asunto comencé a caminar hacia el instituto, mientras iba caminando observaba a las personas ir de un lado a otro en diferentes medios de transporte aunque algunos también iban caminando, debido a que el instituto quedaba un poco alejado tenía que cruzar gran parte de la ciudad para lograr llegar hasta este, luego de unos diez minutos caminando comencé a acercarme a la zona céntrica de la ciudad, miré como las personas comenzaban a poner sus puestos en las calles y como algunos puestos de comida rápida ya estaban abiertos, sin ponerle mucha atención a eso seguí caminando.
Pasando unas cuantas calles más ya estaba en el mero centro de la ciudad y debido a la hora estaba un poco desolado, mientras pasaba por una tienda de ropa sentí que mi celular había vibrado un poco, saqué este de mi bolsillo y me di cuenta que la notificación era de un nuevo capítulo de un maga que estaba leyendo, sin perder más tiempo toque la notificación y abrí la aplicación de magas para descargar el capítulo, debido a que estaba con datos y no wifi este tardo un poco pero después de descargarlo comencé a leerlo rápidamente.
No mames, que fuerte está-Edgardo.
Ya iba por la mitad del capítulo y se estaba poniendo bastante bueno, sin ponerle mucha atención a mi entorno, seguí caminando mientras tenía mi vista solo en el celular ya que estaba a punto de terminar el capítulo, me percaté que estaba llegando a un cruce y antes de cruzar miré hacia los lados para ver si un automóvil se acercaba pero no había nada, seguí caminando y cuando ya estaba en las últimas páginas del capítulo escuché algo.
¡OYE CHICO CUIDADO!-???.
¿Qué pa-?-Edgardo.
Pero antes de que pudiera responder sentí que mi pie derecho no se detenía, miré como todo se ponía en cámara lenta y volteé hacia mis pies y para mi sorpresa había una alcantarilla sin tapar frente a mí y mi pie derecho ya estaba hasta la rodilla dentro de esta, voltee hacia un lado y miré como un hombre con chaleco de trabajador corría hacia mi dirección, pero este estaba a metros de mí.
(Me cago en todo).
Solo pude pensar en eso al sentir como caía sin poder detenerme por la alcantarilla, al principio pensé que solo caería en desechos, pero para mí mala suerte lo que miré al fondo de la alcantarilla fue concreto sólido.
(fak).
Sin poder ir en contra de la gravedad cerré mis ojos y me dejé llevar, las probabilidades que tenía de sobrevivir eran del cero por ciento ya que estaba malditamente alto.
(p*** vida).
Solo eso pude pensar para que segundos después impactara de cara contra el suelo.
Corinne dedicó tres años de su vida a su novio, pero todo fue en vano. Él no la veía más que como una pueblerina y la dejó sola en la boda para estar con su verdadero amor. Tras ser despechada, Corinne recuperó su identidad como nieta del hombre más rico de la ciudad, heredó una fortuna de mil millones de dólares y acabó llegando a lo más alto. Pero su éxito atrajo la envidia de los demás, y la gente trató constantemente de hundirla. El Sr. Hopkins, famoso por su crueldad, la animaba mientras ella se enfrentaba uno a uno a esos alborotadores. "¡Así se hace, cariño!".
Se rumoreaba que Fernanda, recién vuelta con su familia, no era más que una violenta pueblerina. Pero Fernanda se limitaba a esbozar una sonrisa despreciativa. Otro rumor sugería que Cristian, normalmente racional, había perdido el juicio, locamente enamorado de Fernanda. Esto la frustró. Podía tolerar los cotilleos sobre sí misma, ¡pero calumniar a su amado era pasarse de la raya! Poco a poco, a medida que salían a la luz las múltiples identidades de Fernanda como célebre diseñadora, experta jugadora, reconocida pintora y exitosa magnate de los negocios, todos se daban cuenta de que eran ellos quienes habían sido engañados.
Cuando eran niños, Derek le salvó la vida a Norah. Años más tarde, Derek quedó en estado vegetativo tras un accidente automovilístico y Norah se casó con él sin pensarlo dos veces. Con sus conocimientos médicos, incluso lo curó. Durante dos años, Norah amó a su marido con todo su corazón, esperando poder devolverle su bondad. Pero cuando volvió su primer amor, él pidió el divorcio. Sin dudarlo, ella estuvo de acuerdo. Lo que pocas personas sabían es que ella, etiquetada como "abandonada", era en realidad una piloto de carreras, una famosa diseñadora, una genio hacker y una reconocida doctora. Lamentando su decisión, Derek le pidió perdón a Norah. De repente, apareció un encantador CEO, abrazó a Norah y le dijo: "¡Aléjate de mi esposa!". Sorprendida, Norah soltó: "¿Qué?".
Durante sus tres años de matrimonio con Colton, Allison ocultó su verdadera identidad y se esforzó de todo corazón para apoyarlo. Sin embargo, fue traicionada y abandonada por su esposo infiel. Desanimada, ella se propuso redescubrir su verdadero yo: una perfumista de talento, el cerebro de una famosa agencia de inteligencia y la heredera de una red secreta de hackers. Al darse cuenta de sus errores, Colton expresó su arrepentimiento: "Sé que metí la pata. Por favor, dame otra oportunidad". Sin embargo, Kellan, un magnate que se suponía que era discapacitado, se levantó de su silla de ruedas, tomó la mano de Allison y se burló desdeñosamente: "¿Quieres que te acepte de nuevo? Sigue soñando".
En su borrachera, Miranda se acercó audazmente a Leland, sólo para encontrarse con su mirada fría. La inmovilizó contra la pared y le advirtió: "No me provoques. Dudo que puedas soportarlo". Poco después, su compromiso se canceló, dejándola en la indigencia. Sin otras opciones, Miranda buscó refugio con Leland. Con el tiempo, asumió el papel de madrastra, cuidando a su hijo. Llegó a comprender que la decisión de Leland de casarse con ella no se debía solo a que ella era obediente y fácilmente controlada, sino también porque se parecía a alguien que él apreciaba. Ante la solicitud de divorcio de Miranda, Leland respondió con un abrazo desesperado y una súplica para que reconsiderara su decisión. Miranda, impasible, respondió con una sonrisa de complicidad, insinuando un cambio en su dinámica. El señor Adams, que siempre fue el controlador, ahora parecía ser el atrapado.
Hace tres años, la familia Moore se opuso a la decisión de Charles Moore de casarse con su amada mujer y seleccionó a Scarlett Evans como su novia. Pero Charles no la amaba. De hecho, la odiaba. Poco después de la boda, Scarlett recibió una oferta de la universidad de sus sueños y se lanzó sobre ella. Tres años más tarde, la amada mujer de Charles cayó terriblemente enferma. Para cumplir su último deseo, él llamó a Scarlett y le presentó un acuerdo de divorcio. La joven estaba profundamente herida por la abrupta decisión de su esposo, pero ella decidió dejarlo libre y aceptó firmar los papeles. Sin embargo, Charles pareció retrasar el proceso deliberadamente, dejando a Scarlett confundida y frustrada. Ahora, Scarlett estaba atrapada en las consecuencias de la indecisión de Charles. ¿Sería capaz de liberarse de él? ¿Charles eventualmente entraría en razón y enfrentaría sus verdaderos sentimientos?