/0/3735/coverbig.jpg?v=2025ed288f6ead1020add53d7258fbfa)
¿Qué harías si tuvieras que ser herida sin saber el motivo? - Angélica, eres una perra. ¡No vas a ir a ninguna parte! -Los ojos del hombre brillaron y la agarró. La vida era perfecta para Angélica. Ella era tranquila y nunca hizo la vida imposible a nadie. Toda su vida dio un vuelco cuando conoció a un encantador demonio llamado César una noche. Unas horas después, su padre murió sin despedirse. Después de que ella se mudara a una nueva ciudad y fuera a una nueva escuela, tuvo un nuevo comienzo. Pensó que finalmente estaba libre de su agresor, pero estaba equivocada. El diablo la siguió y la volvió a atrapar. A pesar de las inquietantes pesadillas de esa horrible noche, se convenció a sí misma perdonarlo. Sin embargo, este continuó maltratándola y finalmente decidió cortar todos los lazos con él antes de dejarla ir. Sin embargo, se arrepintió. Con un destello vicioso, él preguntó: - Angélica, ¿de verdad crees que puedes escapar de mí? ¡Te atraparé aunque te vayas hasta los confines de la tierra!
Punto de vista de Angélica:
"¿Quién diablos eres tú? ¡Suéltame!".
Mis gritos de horror estaban, de alguna manera, entrelazados con su respiración pesada.
"Oye, ¿qué te pasa? ¿Te duele?".
Tras esas palabras, y con mi espalda apoyada contra el asiento trasero del auto, él levantó mi falda corta, y luego, presionó mucho más su pesado cuerpo contra el mío. Entonces, con su fuerte mano, sostuvo las mías por encima de mi cabeza. Y mientras yo trataba de liberarme de su agarre, me tocó los muslos con rudeza.
Al instante, comenzaron a rodar las lágrimas calientes por mis mejillas y mi cabeza no dejaba de palpitar. Su toque me hacía sentir enferma y todo mi cuerpo temblaba sin cesar. Al ver que no respondí a su pregunta, ejerció más fuerza y me desabrochó la camisa con rudeza.
"Por favor, ya déjame ir. ¡No me hagas esto!", imploré.
"¡Cállate! Simplemente, sé una buena chica. Ahora, contéstame, ¿te gusta?", replicó él.
"Por favor, suéltame, tan solo quiero irme a casa".
"¿Irte a casa? ¡Ja, ja! Ni siquiera pienses en eso. ¡No te irás a ninguna parte!", al pronunciar esas palabras, aquel chico perverso me dedicó una sonrisa maliciosa y luego comenzó a lamer mis pezones.
"¡Basta! Deja de hacer eso. Si no me dejas ir en este momento, yo voy a... ¡Aaah!".
En medio de mi reclamo, tuve que hacer una pausa y grité a todo pulmón, puesto que él acababa de morderme muy fuerte el pezón.
"Si no me detengo, ¿qué es lo que harás? Dime, quiero escucharlo. Pero será mejor que hables más alto", mientras él hablaba en tono burlón, pellizcó mi pezón, lo cual envió un dolor indescriptible directamente a mi cerebro.
"¡Eres un imbécil! ¡Te denunciaré!", exclamé, con todas mis fuerzas.
Entonces, en un abrir y cerrar de ojos, su rostro satírico se oscureció por completo. Luego, me abofeteó en la cara con su enorme mano.
De inmediato, comencé a sentirme muy mareada y no estaba completamente consciente de lo que sucedía a mí alrededor.
Debido a ello, luché todo lo que pude por abrir los ojos. "¡Maldición!", murmuré, molesta. Una vez más, había tenido ese mismo sueño. Durante los últimos cuatro años, esa horrible pesadilla me había perseguido cada noche.
En ese instante, mi despertador comenzó a sonar, por lo que extendí la mano hacia la mesita de noche para silenciarlo. Después, bostezando perezosamente, hice todo lo que pude por abrir los ojos y miré la hora, así, me di cuenta de que casi se me hacía tarde para ir a la universidad..
Por eso me levanté de la cama de prisa y me dirigí directamente al baño para asearme. Al terminar de hacerlo, me puse mi uniforme y me fui a la universidad rápidamente.
Un momento después, y con una brillante sonrisa en mis labios, entré de manera veloz al edificio de clases. Una vez allí, cuando vi que el pasillo todavía estaba lleno de estudiantes, miré mi reloj de pulsera. Resultó que, aunque me había despertado tarde, logré llegar a tiempo, dado que aún quedaban unos quince minutos antes de que comenzara mi primera clase. Por lo tanto, suspirando de alivio, me dirigí hacia mi aula.
"¡Ay, Dios mío! ¡Él es muy apuesto! ¡Nuestros ojos se encontraron hace un momento y pude sentir una descarga eléctrica en todo mi cuerpo!".
"¡Sí, es cierto! Y, en realidad, se ve muy travieso cuando sonríe. Él es totalmente mi tipo. ¡Dios mío! Es un bombón alto y cremoso. ¡Podría comérmelo entero!".
"¡Yuuujuu! ¡Estoy extremadamente emocionada! Es el chico más guapo que he visto en toda mi vida. ¡Necesito conseguir su número de teléfono de inmediato!".
"Hace un momento, pasé junto a él cuando estaba en el vestíbulo. ¡Por Dios! Es como un dios griego, o algo así. Su aura por poco me asfixia. ¡Lo quiero para mí!".
Mientras avanzaba hacia mi salón de clases, escuché a algunas chicas un tanto extasiadas hablando acerca de un chico. Y a juzgar por su conversación, pude notar que se trataba de un estudiante nuevo. Yo simplemente sonreí con desprecio y aceleré el paso.
"Yo lo acabo de ver en la oficina del administrador. Creo que estaba allí para terminar el papeleo con su documentación. Lo importante, es que pude ver su nombre en el archivo. Se llama César. Ah, me encanta su nombre. ¡Es tan hermoso como él!".
"¿César?", repetí de inmediato. Ese nombre envió una onda de conmoción a mi cerebro, nada más con escucharlo. Pese a que mi sueño había estado plagado de pesadillas acerca de aquel horrible incidente, gradualmente se estaba quedando enterrado en la parte más profunda de mi memoria y me sentía a punto de sanar. Sin embargo, aquel nombre de repente logró reavivar todos los malos recuerdos. Debido a ello, me detuve involuntariamente en seco.
"Sí, su nombre es César Hernández", dijo la chica, completamente segura, mientras se volteaba para mirarme.
"Cé... Cé... César... Hernández", repetí el nombre tartamudeando. Al instante, mi frente comenzó a sudar, y mi cuerpo, a temblar.
Aquel nombre me hizo recordar mi terrible pasado.
Escena retrospectiva:
Esa ciudad tan concurrida no era donde solía vivir con mis padres cuatro años atrás. Cuando era tan solo una adolescente en mi antiguo vecindario, experimenté algo por lo que nadie merecía pasar. Ese fue el peor día de toda mi vida.
Comenzó siendo un día completamente normal para mí. Al salir de la escuela, caminé por el callejón solitario por el que solía pasar en el camino de regreso a casa. Pero, sin que yo lo supiera, me estaban siguiendo. Mientras tarareaba tranquilamente una canción, de repente, alguien me cubrió los ojos y la boca. Luego, me llevaron a rastras a un auto. En aquel momento, yo era más joven y muy inocente, así que no sabía absolutamente nada de sexo. Sin embargo, lo que sí sabía era que estaba mal que alguien me arrastrara a su auto.
Y cuando sus enormes manos me quitaron la ropa interior con brusquedad, sentí una humillación sin precedentes. Mis ojos instantáneamente se llenaron de lágrimas y comencé a rogarle, y a luchar con él. No obstante, en lugar de escuchar mis súplicas, siguió tocando mi cuerpo en los lugares más privados. Su toque era digno de vergüenza, por lo que seguí gritando a todo pulmón.
Poco tiempo después, una mujer de limpieza que pasaba casualmente por allí escuchó mis gritos de ayuda, así que ella se detuvo de inmediato para salvarme.
Unos días después de ese terrible incidente, tuve que ir a la corte para enfrentar al chico que había intentado violarme. Su nombre era César Hernández. Después de algunas sesiones de la corte, el juez finalmente lo declaró culpable de intento de violación e iba a pasar un tiempo en una prisión de menores.
Cuando la policía lo esposó y se lo llevó del estrado, él tan solo me dedicó una sonrisa maliciosa. Al verlo, me quedé paralizada en mi asiento y por poco rompo en llanto.
Tras ello, caí en una depresión realmente grave, por lo que en un intento por asegurarme el comienzo de una nueva vida, mi madre me llevó a vivir a la ciudad en la que estábamos desde hacía cuatro años.
La reubicación, en realidad, me ayudó mucho. Y, luego de ser transferida a una nueva escuela, estudié mucho, y me convertí en la mejor de mi clase. Pero ninguno de mis nuevos compañeros sabía absolutamente nada de mi terrible pasado.
Fin de la escena retrospectiva.
Debido a que él había sido enviado a la cárcel cuatro años atrás, yo pensaba que nuestros caminos nunca se volverían a cruzar. Jamás me imaginé que él volvería a aparecer años después, por tal razón, no sabía cómo procesar la noticia. Mi rostro palideció por completo y mis piernas temblaron. También, la mochila que sostenía en la mano, se cayó al piso.
De repente, en ese momento, sonó la campana de la clase. Por ende, los estudiantes que estaban a mí alrededor y en el pasillo instantáneamente comenzaron a correr hacia sus diferentes salones de clases. Mientras yo seguía inmovilizada en medio de las escaleras, mi mente se llenó de una maraña de emociones y horribles recuerdos.
"¡Ahhh!".
Alguien me golpeó en el hombro cuando subía corriendo las escaleras, lo que me hizo caer hacia adelante. Sin embargo, antes de estrellarme boca abajo en las escaleras de cemento y sufrir un dolor inconmensurable, un par de zapatillas blancas aparecieron frente a mí. Entonces, caí en un cálido abrazo.
El olor de aquella persona me resultó muy familiar.
Luego, la imagen pasó por mi mente y, al instante, mi cuerpo se puso totalmente rígido. La sangre en mis venas también parecía haber dejado de fluir.
"Angélica, ¡tenía mucho tiempo sin verte!".
Incluso sin abrir los ojos, supe de quién se trataba. Sí, era él... ¡César Hernández!
En ese momento, la voz en mi cabeza gritó locamente: '¡Ay, Dios mío! Es él, es el violador. ¡Él está aquí de nuevo!'.
Tan solo habían pasado unos años y se suponía que él debía estar cumpliendo su condena en la prisión de menores. Pero, él estaba allí frente a mí, así que no pude evitar preguntarme por qué fue liberado tan pronto.
Por ello, reflexioné profundamente: '¿Qué demonios está haciendo él en esta ciudad y en esta universidad? ¿Será simplemente una coincidencia que haya venido aquí? ¿Acaso contrató a alguien para que me vigilara mientras estaba en prisión y luego creó un plan? ¿Estará aquí para atormentarme después de lo que me hizo?'.
En mi cabeza, sabía muy bien que debía liberarme de su agarre y pedir ayuda, pero tenía tanto miedo que era incapaz de luchar o gritar.
"Oye, no nos hemos visto durante los últimos cuatro años. ¿Desde cuándo eres tan proactiva?".
Tras esas palabras, me ayudó a ponerme de pie y luego me miró. Y, al levantar la cabeza lentamente, vi el rostro familiar que atormentaba mi sueño todas las noches. Aunque, se veía muy diferente a como era cuatro años atrás. Pues, su rostro estaba más perfilado, como el de una perfecta escultura griega. Sus ojos azules parecían tan claros y brillantes como el mar.
Sus labios estaban perfectamente formados y había una leve sonrisa en las comisuras de estos. Sin embargo, su mirada estaba íntegramente llena de odio.
"Hola, César. Soy Clara", de repente, una chica se le acercó y se le presentó.
"Hola", respondió él, con frialdad, y sin apartar los ojos de mí.
Al escucharlo, la chica se sonrojó instantáneamente y se tapó la boca, luego, se fue corriendo con una expresión de incredulidad en su rostro.
En ese punto, yo me estaba mordiendo los labios con fuerza, tanta, que la sangre me entró en la boca y la probé.
Pensaba que la venganza era, probablemente, la razón de su reaparición. Tal parecía que él quería tomar represalias contra mí por haberlo enviado a prisión. Con eso en mente, las lágrimas calientes comenzaron a rodar por mis mejillas y todo mi cuerpo tembló incontrolablemente. Estaba plenamente consciente de que estaba condenada.
"Oye, estudiante número uno, vuelve a la realidad. Vamos a llegar tarde a clase. ¿Quieres que te lleve en brazos hasta allí dentro?".
Con una sonrisa malvada en sus labios, César tomó mi mochila y la puso en mis brazos. Luego, extendió la mano y estaba a punto de poner su brazo sobre mí.
No obstante, pese al miedo que sentía, me las arreglé para reunir valor, lo empujé con todas mis fuerzas y corrí a mi salón de clases.
Una vez allí...
Él entró de inmediato, el maestro lo acompañó hasta la tarima y le pidió que se presentara. Se veía muy guapo y tranquilo con su uniforme blanco de estudiante. Después de ajustarse bien la corbata, se aclaró la garganta, y dijo con voz agradable: "¡Hola a todos! Mi nombre es César Hernández. Soy un viejo amigo de Angélica".
Al instante, todas las chicas de mi clase se quedaron sin aliento después de que él hiciera tal revelación. Todas las miradas estaban fijas sobre mí, y luego cambiaron su atención a César.
"¡Angélica! ¿Realmente lo conoces? ¿Fueron compañeros de clase en la escuela secundaria? ¿O solían ser vecinos? ¡Escuché que César proviene de una familia muy adinerada! Él es muy apuesto. Por favor, dime qué tipo de persona es", me susurró rápidamente Adriana, la animada chica que se encontraba sentada a mi lado.
"¿Angélica? ¡Mírame!", exclamó ella, llamándome por mi nombre de nuevo mientras chasqueaba los dedos después de que yo no respondiera a su pregunta.
"Bueno, en realidad, yo no sé nada acerca de él", le respondí fríamente, sin voltearme a mirarla.
En lugar de eso, mi mirada llena de odio estaba fija en César, mientras caminaba por la tarima. Mientras tanto, él todavía tenía la sonrisa malvada en las comisuras de sus labios y, mirándome directamente, murmuró de manera silenciosa: "Puta".
Jennifer Smith era la hija del Alfa. Su familia fue destruida por traidores que venían de dentro de su manada. Su madre murió de una enfermedad; su padre fue asesinado por el Beta; y su manada fue conquistada. Sola y encarcelada, Jennifer escapó para recurrir a la manada de Dark River, donde finalmente fue esclavizada. Aunque fue constantemente abusada e insultada, nunca se rindió ni admitió la derrota. Su pareja resultó ser Anthony Jones, el príncipe licántropo del reino de Osman. El reino de Osman gobernaba sobre todas las manadas. Pero el noble príncipe parecía tener su propio secreto. El gran poder de Jennifer atrajo al príncipe y la llevaron rápidamente al campo de entrenamiento real, donde su destino cambió para siempre. Hambrienta de venganza contra aquellos que destruyeron a su familia, Jennifer se concentró con todo el corazón en el entrenamiento. ¿El príncipe Anthony rechazaría a Jennifer por su humilde identidad? ¿Qué les pasaría en el campo de entrenamiento? ¿Qué elegiría ella entre el amor y el odio? ¿Y cuál era el secreto del príncipe?
Cuando Julianne Smith decidió vengarse de su ex esposo infiel, no pensó que acabaría destrozando el coche de William Covington, un guapo y rudo desconocido de aspecto peligroso y tatuajes por doquier que le promete hacer su vida de cuadritos producto de su error. Esperando no volver a encontrarse, su pequeño hijo llega a casa con su nueva amiga de escuela, sin imaginar ni esperar que aquella niña fuese hija del mismo hombre que le había vuelto la vida un completo caos. Enfrascados en la amistad desbordante de sus hijos, William y Julianne se ven obligados a pasar más tiempo juntos, sin esperar que hubiesen más hilos conectados entre ellos de los que imaginaban, y que los llevarían poco a poco a desarrollar una intensa atracción imposible de evitar, aun cuando eran completamente diferentes.
Hace dos años, Ricky se vio obligado a casarse con Emma para proteger a la mujer que amaba. Desde el punto de vista de Ricky, Emma era despreciable y recurría a artimañas turbias para asegurar su matrimonio. Por eso mantenía una actitud distante y fría hacia ella, reservando su calidez para otra. Sin embargo, Emma amaba a Ricky de todo corazón durante más de diez años. Cuando ella se cansó y consideró la posibilidad de renunciar a sus esfuerzos, Ricky empezó a tener miedo de perderla. Solo cuando Emma estaba muriendo, embarazada, él se dio cuenta de que el amor de su vida siempre había sido Emma.
Celia Kane proviene de una familia adinerada, pero perdió a su madre a una edad temprana. Desde entonces, ha vivido una vida difícil. Peor aún, su padre y su madrastra le tendieron una trampa para que ella se casara con Tyson Shaw en lugar de su media hermana. No dispuesta a aceptar su destino, Celia se escapó el día de la boda y, accidentalmente tuvo una aventura con un desconocido. Al día siguiente, ella se fue en secreto y, más tarde, su padre la encontró. Habiendo fracasado en escapar de su destino, se vio obligada a convertirse en la novia sustituta. Inesperadamente, su esposo la trató muy bien después de la boda. Celia también conoció poco a poco que él tenía muchos secretos. ¿Descubriría Celia que el hombre con el que se acostó era en realidad su marido? ¿Tyson sabría que Celia era solo una sustituta de su media hermana? ¿Cuándo iba a descubrir Celia que su anodino marido era en realidad un magnate misterioso? Descúbralos en este libro.
Adamaris Campabell, sufre un accidente automovilístico, dónde su estado mental debido al golpe en la cabeza, pasa a ser el de una niña, aunque es consciente de algunas cosas, sus incoherencias avergüenzan a la familia Campabell, en especial a su padre. Quién ocultó aquella tragedia para que la empresa y la familia no se viera afectada siendo ella la heredera de la gran fortuna que dejó su difunta madre. La traición azota el corazón de Adamaris, quien al recuperar su estado mental se percata de los más vil, su hermana y ex prometido tiene un romance que ha sido aceptado por su propio padre, solamente por él beneficio social entre familias. Humillación, enojo y venganza, sentimientos que se despiertan en el corazón de la hermosa e inteligente Ada, por aquel falso amor de su prometido, por la cruel envidia de su hermana. Adamaris aprovecha la oportunidad que le ofrece la vida, cuando el destino coloca en su camino al hombre multimillonario y cruel que necesita una esposa que le dé un heredero. Adams Grey es prepotente, pero cauteloso en cada paso que da y Adamaris fue su ficha clave para contraer matrimonio y así, no permitir que su tío y primo tomarán posesión de la industria METALGREY. La cual deja grandes sumas de dinero y ha incrementado, gracias a él. Adamaris Campabell y Adams Grey se unieron por beneficio, él juró ayudarla a vengarse de los que le hicieron daño y ella, darle un heredero. Sin embargo el fingir amor complica la situación, el caos se desencadena cuando los que los rodean no quieren perder y aquel beneficio matrimonial se torna confuso y más para Adamaris. Su ex infiel la quiere recuperar ¿Será que Ada lo perdonará? ¿O Adams Grey se robó el corazón de Ada?
Ella era su propia persona y sabía exactamente lo que quería. Era dueño de todo el maldito asunto y pensó que podía hacer cualquier cosa. Ella tenía algo que él quería pero no sabía. Él tenía lo que ella siempre había soñado, pero no tenía idea de cómo lograrlo. Ella mintió por amor. No perdonó a nadie. Lo odió desde la primera vez que lo vio. Trató de destruirla de todas las formas posibles. Bárbara Novaes nunca imaginó que su apacible vida daría un vuelco de un momento a otro, cuando una petición en su lecho de muerte haría que su principal objetivo fuera entrar en la vida del CEO más conocido del país. Heitor Casanova nunca ha visto a una mujer tan persecutoria e insistente como Bárbara. Pero no se le pasó por la cabeza que no quería lo mismo que todos los demás: "él". El vínculo que los unía los obligaría a vivir bajo el mismo techo, con un único objetivo común: proteger lo que más amaban. ¿Es posible que la ira mutua se convierta en amor? ¿Admitirían los nuevos sentimientos que estaban surgiendo y que no eran capaces de aceptar? Y superarían juntos todos los obstáculos que se crearían para evitar que esta relación sucediera??? Mis primeros enemigos de amantes y CEO juntos!!! que va a hacer??? No sé. Quieres averiguarlo conmigo???
Se suponía que mi matrimonio con Mathias me haría la mujer más feliz del mundo. Aunque sabía que él no me amaba, pensé que se enamoraría de mí una vez que lo colmara de amor. Ya pasaron cinco años y Mathias me trataba como a una cualquiera. Para colmo, conoció a su verdadero amor y cortó todos los lazos conmigo por culpa de ella. Él la presentó a todo el mundo; algo que nunca hizo por mí. Su infidelidad me llevó a la depresión. Me sentía totalmente destrozada. Tristemente, incluso en mi lecho de muerte, mi supuesto marido nunca apareció. Cuando volví a abrir los ojos, sabía que el destino me había dado una segunda oportunidad. Yo todavía era la esposa de Mathias y pasamos dos meses antes de que conociera a su verdadero amor. En esta vida, me negué a que él volviera a lastimarme. Consciente del gran error de mi antigua yo, le pedí el divorcio. Mathias rompió los papeles del divorcio una y otra vez y al mismo tiempo me encerró. "¡Rylie, deja de hacer estupideces! ¡Hacerte la difícil no me funciona!". Para demostrarle que hablaba muy en serio, seguí adelante y solicité a la justicia. Finalmente entró en pánico. Abandonó a la "mujer de sus sueños" y se arrastró a mi lado. "Por favor, dame una segunda oportunidad, Rylie. Te prometo amarte con todo mi corazón. Serás la única mujer en mi corazón de ahora en adelante. No me dejes, ¿de acuerdo?". Una guerra estalló en mi mente. Por un lado, no quería que me hicieran daño otra vez. Pero, por otro lado, no quería dejar ir al hombre que amaba tanto. ¡¿Qué debo hacer?!